La inteligencia artificial y la robótica no son algo nuevo, a pesar de que últimamente se está hablando de ello como una novedad. Llevan muchos años entre nosotros, y aplicándose en diferentes terrenos. Eso sí, ahora están experimentando una evolución más concreta, y los usuarios vemos su aplicación en el día a día de una forma más patente, tangible. La evolución, según algunos expertos, es la Inteligencia Artificial emocional, en la que los dispositivos sean capaces de reconocer nuestro estado de ánimo o sentimientos, y ofrecernos de forma personalizada lo que necesitamos en cada momento. Lo que cabe preguntarse es: ¿cómo se va a adaptar esta tecnología, junto a la robótica en nuestras vidas? ¿Estamos preparados para la llegada de un robots?

Según Gartner, en 2022, los dispositivos potenciados por inteligencia artificial sabrán más sobre las emociones de las personas que sus familiares. Un reciente estudio elaborado por OpenText, “Una mirada al futuro de la Inteligencia Artificial”, ha analizado la visión que tienen los españoles acerca de la inclusión de estas tecnologías en su rutina diaria. Los resultados llaman la atención: aumenta la desconfianza e incertidumbre respecto a 2017. Los usuarios no confían en la implementación de Inteligencia Artificial en sectores clave como la automoción, la sanidad o las Administraciones Públicas.

La industria del automóvil, como explican desde OpenText, es un de los que provoca mayor escepticismo: “El 44% de los encuestados considera que nunca habrá más coches autónomos que vehículos normales en las carreteras. Esto supone un aumento de la desconfianza del 6% respecto al año anterior”, apuntan.

En cuanto al sector público, el 28% de los encuestados no se cree que los robots vayan a llegar a trabajar en algún momento en las Administraciones Públicas. En 2017 esta cifra era del 17%

Que un robot no me quite mi trabajo

El impacto que puede llegar a tener el avance de la robótica y los sistemas de automatización en el lugar de trabajo es un debate abierto. El 71% de los encuestados afirma que no se sentiría cómodo trabajando junto a un robot. El miedo a que estas tecnologías eliminen puestos de trabajo es palpable, y se plasma en el rechazo mayoritario a que estas máquinas entren en las empresas. Al 42%, le preocupa que un robot pueda llegar a sustituirle en su puesto de trabajo. 

En este punto se observa un dato contradictorio, puesto que el 56% de los encuestados asegura que u robot nunca podría llegar a realizar su trabajo. “Estos datos reflejan que existe todavía un profundo desconocimiento en la sociedad española en relación a la adopción de los nuevos sistemas de automatización inteligentes hasta tal punto que el 42% de los usuarios señala incluso que no sabe si ha interactuado con tecnologías potenciadas por inteligencia artificial en el último año”, afirman los responsables del estudio. La concienciación y educación de los ciudadanos sobre estas tecnologías, puntan, será clave para mejorar el proceso de adaptación de las máquinas basadas en inteligencia artificial.

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