¿Por qué son tan pocas las mujeres con presencia significativa en un mercado tan crítico como es el de la protección de la información, las comunicaciones y los activos informáticos? Los días 1-3 de marzo tuvo lugar en Madrid la conferencia RootedCON, uno de los eventos más importantes en el mundo de la ciberseguridad, que promueve el intercambio de ideas y conocimientos entre profesionales, aficionados, académicos y un largo etcétera de apasionados por el mundo IT. Nos llamó, pues, la atención, que entre sus más de sesenta ponentes, que analizaron diversos temas relacionados con el sector, aparecieran, como rara avis, solamente cuatro mujeres.

Y es que, tal y como indican algunos estudios, apenas un 11% de los (las) profesionales dedicados a la ciberseguridad son mujeres, y solo ocupan el 4% de los puestos directivos en este sector. Aunque España cuenta con destacadas profesionales en ciberseguridad, la brecha de género en el sector permanece abierta.

Algunas voces destacan la falta de atractivo que el sector de la ciberseguridad presenta para algunas mujeres, desde los estereotipos que lo dominan presentando una imagen de personas excéntricas y socialmente inadaptadas hasta la dificultad de promoción que acarrea. Sin duda estos factores desincentivan a muchas de perseguir una carrera en el sector, pero este no es el único que padece de tales desventajas –no más, desde luego, que la mayoría de las carreras tecnológicas, tradicionalmente excluyentes frente a las mujeres.

“En 2021, se necesitarán más de tres millones y medio de personas para cubrir las necesidades en ciberseguridad a nivel mundial”

La explicación debe buscarse en otros sitios. El sector de la ciberseguridad ha sido moldeado por preceptos asociados a la terminología militar y marcado por términos como delincuencia, ataque, defensa, terrenos tradicionalmente masculinos en los que la mujer ha tenido y tiene difícil entrada. Y no menos importante es el rol de la actitud de muchos hombres, a menudo salpicada con prejuicios, que obstaculiza el ingreso de mujeres en muchos sectores.

No faltan motivos, como vemos, para eliminar esta desigualdad, en especial en el ámbito de la ciberseguridad. Además de aquellas que obedecen a razones de igualdad social y profesional, este sector en concreto necesita superarla para hacer frente a las amenazas del futuro, y combatir el aumento global de ciberataques que vive el mundo. Para ello necesitamos contar con profesionales con adecuada experiencia y formación, independientemente de su género. 

“Desde las empresas se tiene que fomentar la participación de las mujeres en la ciberseguridad

Y es que la falta de presencia de las mujeres en ciberseguridad es un problema con doble vertiente. En primer lugar, para aprovechar el mejor talento de cualquier industria es esencial formar y contratar también a mujeres. La segunda y más urgente razón es que el sector padece de una grave falta de profesionales capacitados para afrontar el número creciente de ciberamenazas, y con el constante aumento de estas no se puede permitir olvidarse de la mitad de los (las) candidatos/as en base al factor género.

En 2021, se necesitarán más de tres millones y medio de personas para cubrir las necesidades en ciberseguridad a nivel mundial, en funciones que requerirán las más diversas habilidades profesionales (legales, formativas, tecnológicas…). En este escenario, los responsables de las empresas relacionadas con la seguridad IT, mayoritariamente hombres, deben adoptar un papel más activo, contribuyendo a incrementar la presencia femenina a través de iniciativas que impulsen su rol tras el ejemplo que ya ofrecen algunas pioneras.

Desde las empresas se tiene que fomentar la participación de las mujeres en la ciberseguridad y desmarcarse de la discriminación de género que tanto daña su cantera de talento. No es por bailar el agua a la tan alabada oda a la diversidad de género que tanto se predica pero a la que aún falta “dar trigo”; es una imperiosa necesidad tanto para el sector como para la seguridad de la sociedad global.

Deja un comentario