La autenticación biométrica, ya sea a través de la huella dactilar, el reconocimiento de voz o facial, está cada día más entre nosotros. Se está convirtiendo en un método de entrada a los dispositivos alternativo o complementario al binomio usuario+contraseña, que tiene tanto para los usuarios como para los expertos, distintas ventajas respecto al viejo método. Por un lado, suele ser más rápido, ya que en la mayoría de los dispositivos, el reconocimiento del factor biométrico se realiza en menos de un segundo.

También resulta cómodo, al no tener que acordarnos de otra contraseña más. Según un estudio de IBM, el 67% de los usuarios a nivel mundial se siente cómodo usando tecnologías biométricas para acceder a sus aplicaciones, sobre todo entre los jóvenes, y el 44% de los españoles se decantan por la identificación biométrica por delante de los métodos tradicionales, como insertar un número PIN.

Adicionalmente, si pensamos en la ciberseguridad, aporta muchos beneficios, ya que nuestras huellas son únicas y no se pueden hackear como se podría llegar a vulnerar una contraseña. Aunque sí, según los expertos, se puede llegar a interceptar y manipular una contraseña biométrica. 

Y es que, como toda tecnología, no es infalible. El reconocimiento facial, dactilar o del tipo que sea no siempre se realiza en segundos, ni a la primera. En ocasiones es necesario realizar la acción varias veces, y puede ocurrir que no llegue a funcionar, teniendo que introducir nuestra contraseña de todos modos. Así como la seguridad. Y es que ningún sistema, tampoco los biométricos, es imposible de hackear. 

Precisamente durante el lanzamiento del último dispositivo de Apple, el iPhone X, salió a la luz que una compañía de seguridad, Bkav, había logrado engañar al sistema de reconocimiento de rostro del smartphone, usando una máscara impresa en 3D.

Hackear nuestra voz, ¿es posible?

Uno de los sistemas de identificación basados en la biometría que más se están empezando a usar es el reconocimiento de voz. En este punto nos podemos plantear: ¿sería posible que un ciberdelincuente “robara nuestra voz” (como si de la mala de La Sirenita se tratase) para acceder a los dispositivos?

Como explicábamos, no se puede decir en ciberseguridad que un sistema sea 100% seguro (o ya se encargarán de demostrarnos lo contrario). Sin embargo, los expertos sí afirman que el caso de la biometría de voz es mucho más difícil de hackear.

“La biometría de voz es tremendamente más difícil de vulnerar que cualquier otro sistema biométrico. La voz humana es única para cada persona”. Así lo explica Marco Piña, Director de Nuance Enterprise Iberia. El experto afirma que la biometría de voz analiza cientos de parámetros únicos de cada usuario, no sólo la voz, sino también el ritmo del habla o la entonación para contrastarla con una huella vocal. “A través del uso de sofisticados algoritmos que analizan más de 100 características, la biometría puede usar la voz de una persona para validar su identidad y evitar cualquier tipo de fraude”, apunta Piña.

En este sentido, explica que esta es una de las razones por las que más empresas se están apuntando a la  biometría de voz como un sistema adicional de seguridad para sus clientes y usuarios. “Es uno de los sistemas biométricos más seguros“, explica el experto, añadiendo que “la biometría de voz emplea la huella de voz única del usuario para la autenticación. De esta forma, aunque reciba un ataque, no podrá robar una huella vocal ni suplantarla. Asimismo, el sistema detectará si se está haciendo por ejemplo uso de una grabación”.

Biometría, una mirada hacia el futuro de la autenticación digital segura

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