En todos los entornos, la nube se está convirtiendo en una tecnología esencial. Sobre todo, en el ámbito corporativo. Accesible, económica y escalable, es una solución que encaja en las estrategias de todo tipo de empresas. Sin embargo, como toda tecnología, su uso conlleva unas precauciones, que no se deben olvidar.

Datos recientes de IDG revelan que el 73% de las empresas cuenta con una aplicación o una parte de su infraestructura IT en el cloud. Informe que también muestra que son los departamentos de IT los que soportan la presión de la migración a la nube. En este sentido, la compañía de ciberseguridad Kaspersky Lab ha elaborado un estudio entre responsables de seguridad de la información de 250 compañías para averiguar cuáles son sus preocupaciones.

La respuesta es que la expansión rápida y sin control de la nube es motivo de preocupación respecto a la ciberseguridad para más de la mitad de los CISOS, el 58%.

Retos adicionales de seguridad: cómo afrontarlos

Como se ha señalado, las plataformas basadas en la nube aportan beneficios como rapidez u optimización, pero a pesar de sus ventajas, “el cloud computing, sobre todo cuando la infraestructura está alojada en un tercero, puede presentar retos adicionales de ciberseguridad”, señalan desde Kaspersky.

Apuntan que una filtración media de datos en un incidente en la nube pública, puede suponer a la empresa casi 1,5 millones de euros.

Para afrontar estos retos, los expertos aconsejan llevar a cabo la configuración y administración de seguridad por parte de especialistas con los conocimientos necesarios.

Maxim Frolov, vicepresidente mundial de ventas de Kaspersky Lab, selaña la importancia de proteger los datos adecuadamente: “es crucial proteger los datos y las cargas de trabajo en la nube, además de soportar las capacidades de seguridad nativas de una plataforma en la nube”,

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