El cryptojacking es una tendencia dominante en el sector de la ciberseguridad. Así lo afirman numerosos expertos, y lo corroboran estudios recientes. El último de ellos proviene de la firma de seguridad Check Point. En la última entrega de su Security Report 2019, se recoge que el 37% de las empresas a nivel mundial han sufrido cryptojacking en 2018. Y este no es el único dato sorprendente que lanza el informe.

Esta técnica consiste en usar la capacidad de cómputo del ordenador y la potencia de su tarjeta gráfica para minar criptomonedas, sin que el usuario se dé cuenta de nada. Un ataque silencioso que, en un entorno corporativo, puede resultar fatal.

Ralentización de los equipos, consumo de recursos, reducción de productividad e incluso inutilización de los equipos son algunos de los problemas que causa este ataque cibernético.

En este sentido, la firma de seguridad apunta a la necesidad de que «los profesionales del ámbito de la ciberseguridad y CIOs puedan proteger a sus empresas frente a las actuales amenazas y ciberataques de quinta generación». 

Aumentan los cryptojackers

Los cryptojackers (los ciberdelincuentes que realizan estas técnicas) se multiplican, convirtiendo al minado ilegal de criptomonedas en la tendencia dominante en el malware.Estas técnicas coparon las 4 primeras posiciones dentro del ranking de software malicioso.

A pesar de la pérdida de valor de las criptomonedas (el Bitcoin ha perdido un 80% de su valor en los últimos meses), el 20% de las compañías todavía es objeto de este tipo de ataques cada semana.

Según los expertos de Check Point, el motivo es que el cryptojacking ha evolucionado mucho en los últimos tiempos, con el objetivo de explotar vulnerabilidades y evadir sandboxes (los entornos de prueba de seguridad) y las herramientas de ciberseguridad, para poder aumentar de esta forma su alcance.

En España, la firma destaca tres casos concretos de crytojacking que afectaron a las empresas españolas: Coinhive (40,67%), Cryptoloot (21,56%) y JSEcoin (18,28%).

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