¿Qué es de las primeras cosas que sueles hacer al llegar a un aeropuerto o la habitación de tu hotel? Probablemente, sacar tu smartphone o portátil y buscar redes wifi abiertas a las que conectarse. A ser posible, sin contraseña. Este es un hábito peligroso, ya que al conectarnos a este tipo de redes wifi públicas podemos estar exponiendo nuestros datos. Una solución que nos ayudará a mantener nuestra navegación segura es una VPN.

Aunque no es de las más conocidas, cada vez más las soluciones VPN (siglas de Virtual Private Network: red privada virtual) van colándose en más hogares y negocios. Y es que se podría decir que se trata de uno de los básicos de las herramientas de seguridad informática, junto con las soluciones antimalware o los gestores de contraseñas.

Básicamente, su funcionamiento consiste en crear un túnel seguro por el que pasa tu información y el tráfico de tu navegación, pero indescifrable a ojos de terceros. Una red de seguridad que “envuelve” tu conexión a internet para que los datos viajen cifrados.

El usuario no percibe nada diferente cuando está conectado a una VPN; seguirá navegando de forma normal. Sin embargo, en términos de ciberseguridad todo cambia:  toda la información enviada y recibida se volverá ruido para los posibles intrusos.

¿En qué nos puede ayudar una VPN?

Un ejemplo es el de mantener la privacidad a la hora de conectarse en una red wifi pública potencialmente peligrosa, pero no es el único caso en el que una VPN nos ayudará.

Por ejemplo, en lugares donde existe la censura, una VPN permite a los usuarios acceder a sitios web que están bloqueados, como por ejemplo Facebook en China.

En un país con bloqueos, usar una VPN permite conectarse a un servidor de otro país que no la tenga, cambiando la localización virtualmente para poder acceder a las páginas bloqueadas.

Algo similar ocurre con los contenidos restringidos por países, algo que ocurre habitualmente en plataformas de vídeo online, por ejemplo. Esta herramienta te permitirá elegir otra localización desde la que conectarte para poder ver tu serie favorita.

También permite ocultar la IP desde la que te conectas, manteniendo el anonimato. Las VPN se han asociado en ocasiones a actividades ilegales precisamente por este motivo. Como todas las tecnologías, pueden ser usadas con fines ilícitos, pero no es su fin. De hecho son muy usadas en el ámbito corporativo por las empresas desde hace años para asegurar las conexiones.

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¿Cómo funciona?

Normalmente, cuando te conectas a internet desde cualquiera de tus dispositivos, estos se “ponen en contacto” con tu proveedor de internet. Este a su vez es el que conecta con los servicios web a los que solicitas acceder mientras navegas.

Pero si interviene una VPN, la cosa cambia. Al conectarte a esta red privada virtual, tu tráfico seguirá viajando desde tu ordenador o smartphone a tu proveedor, pero a continuación, se irá directo al servidor VPN que estés usando, que actúa a modo de intermediario. Desde ahí, llegará a su destino final: la web o contenido que querías visitar.

Esta conexión está cifrada, de forma que el proveedor de internet no sabrá a qué estás accediendo en realidad.

En la práctica, tu dirección IP será, mientras lo tengas conectado, la del servidor VPN.

A la hora de utilizarla, normalmente su uso es sencillo, tan solo hay que descargar la aplicación, crear un usuario y conectarse. En la mayoría de ellas darán la opción antes de activarla de seleccionar el servidor del país de nuestra elección al que queremos conectarnos.

Al contrario de lo que se suele creer, una VPN no debería ralentizar la conexión

Algunas soluciones de Virtual Private Network incluyen además otras características de seguridad añadidas.

Por ejemplo, la VPN incluida en la suite de seguridad Ciberprotector es una VPN de alta velocidad y además avisa si la red a la que nos estamos conectando puede no ser segura.

A la hora de buscar un servicio de VPN, asegúrate de que proviene de un desarrollador confiable, no todas son iguales. Algunas características que deberías tener en cuenta son la velocidad que permite alcanzar así como el ancho de banda, el número de servidores con el que cuente (repartirá la carga de usuarios para no sobrecargar los servidores).

¿Gratuita o de pago?

Como en todo tipo de servicios, en el caso de las VPN existen versiones de pago y versiones gratuitas. Por lo general, la diferencia entre ambas es que las VPN gratuitas suelen incluir limitaciones en cuanto a velocidad o cantidad de Mb descargados. Por lo general la navegación con este tipo de soluciones gratuitas es más lenta de lo que debería, pero pueden ayudarnos en un momento dado.

No hay que olvidar que todos los servicios online “gratuitos” en realidad nunca lo son. Desarrollar y mantener este tipo de tecnologías es muy costoso, por lo que si se ofrecen de forma gratuita, están ganando dinero por otro lado… Normalmente mediante publicidad o haciendo negocio con los datos que solicitan para registrarse.

¿Merece la pena? Eso depende de las necesidades de cada usuario.

Las versiones de pago, por otro lado, no cuentan con limitaciones. Existen muchos tipos diferentes. Por ejemplo, el mencionado Ciberprotector cuenta con una VPN con posibilidad de conectarse a servidores de 15 países diferentes e incluye una versión freemium, es decir, que podremos probarla de forma gratuita con acceso limitado, pero sin el extra de la publicidad o que nuestros datos sean una moneda de cambio.

En definitiva, una VPN es una herramienta que no cambiará tu forma de navegar en el sentido negativo de la palabra, ya que su uso es invisible para el usuario. Pero sin duda cambiará tu seguridad online.

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