La percepción que muchas veces se tiene es que internet es una ciudad sin ley en la que podemos hacer lo que nos venga en gana escondidos en una falsa sensación de anonimato. Y decimos “falsa sensación” porque ese anonimato nunca es 100% real. Si nos escudamos en ello para cometer algún tipo de delito o realizar acciones que no haríamos en el mundo real, cara a cara, las autoridades acabarán por encontrarnos y terminaremos pagando por lo que hemos hecho.

Es cierto que existen una serie de limitaciones y complicaciones para determinar, en ocasiones, la territorialidad y quién es competente para hacer cumplir la ley. Pero con lo que deberíamos quedarnos es que, en el ciberespacio existen una serie de normas que hay que respetar para no tener problemas.

De la existencia de esas normas nacen los derechos que todos tenemos como usuarios de internet. Obviamente, cuando se habla de derechos también se habla de obligaciones y es evidente que en internet todos las tenemos. Tanto si somos usuarios como si somos proveedores de información.

A toda web le aplican en España dos leyes principalmente: La LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico) que regula las obligaciones de los prestadores de información y la contratación electrónica y la LOPDGDD (Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales) que regula todo lo relacionado con la protección de nuestros datos personales (también en internet) y nuestros derechos digitales.

No es de los recogidos en esta ley como tales de lo que trata este artículo. Estos, que se han incorporado en la aprobación de la ley en su adaptación al GDPR, son derechos un tanto “genéricos” (derecho a la neutralidad en internet o derecho de acceso universal a internet, por citar solo dos) que no tienen una consecuencia directa, en general, en nuestra navegación diaria.

Sin embargo hay algunos otros derechos que sí son más de aplicación directa y, especialmente los relacionados con la protección de nuestros datos personales, su incumplimiento por parte de los proveedores de información puede dar lugar a multas y sanciones muy importantes.

¿Qué derechos tenemos como usuarios en la red?

Como consumidores tenemos derecho a conocer quién está detrás de una página web que vende u ofrece sus productos o servicios por internet.

En ese sentido, toda web debería contar con un Aviso Legal en el que se indicara el titular de la misma, datos de identificación y forma de contacto directo. Toda web que, como decimos, se dedique a vender o promocionar productos o servicios o a sí mismo. Es decir, salvo un blog personal de recetas, por poner un ejemplo, prácticamente cualquier web debe tenerlo. Aunque se trate de un blog de artículos (de opinión o no) de un profesional y no venda directamente sus servicios, no deja de ser una manera de promocionarse y hacer ver al público su capacidad como profesional que redundará en una mayor visibilidad y, por tanto, posibilidad de contratación. Es, en definitiva, “publicidad”.

Además, tenemos derecho a saber qué datos personales están capturando y qué van a hacer con ellos.

Toda página web que utilice cookies (es decir la inmensa mayoría) captura o puede capturar datos personales a través de ellas (como pueda ser la IP o la geolocalización, que, combinados con otros como el historial de navegación, identificadores varios (dispositivo, usuario, etc) o configuraciones específicas de nuestro navegador o dispositivo, hacen que se nos pueda identificar de manera exacta). Es por ello que deben tener una Política de Cookies en la que nos expliquen qué cookies utilizan y con qué finalidades, qué hacen con esa información y darnos la opción a rechazar la captura de nuestros datos por esa vía.

Además, tenemos derecho a saber qué hacen con los datos personales que capturan directamente a través de sus formularios (del tipo que sean) o en los procesos de compra.

Tenemos que saber (mediante su Política de Privacidad) qué datos captura, cuánto tiempo los conservan, para qué los necesitan, cómo los protegen y con quién los comparten.

Y, sobre todo, cómo puedo saber los datos que tienen sobre mí, cómo puedo solicitar su eliminación o su modificación, limitar su tratamiento u oponerme al mismo. Además, tengo derecho a que me envíen una copia de mis datos o a solicitar que se los transfieran a otra empresa o compañía con la que voy a contratar.

Todos estos derechos los podemos ejercer y nacen de las obligaciones que tiene cualquier proveedor de servicios en internet de informarnos de todos estos extremos.

En internet, como en el mundo real, hay unas normas que cumplir. De ellas depende el buen funcionamiento de la red. Vela por ellos y hazlos valer frente a quienes intenten no cumplir con sus obligaciones.

Deja un comentario