A pesar de las evidentes bondades que tiene la tecnología, los riesgos también son incuestionables. En una simple navegación por la red, en el uso de los dispositivos móviles o compartiendo en redes sociales. Las amenazas no tienen por qué eclipsar los beneficios de las tecnologías, pero se hace más necesario que nunca que conozcamos cuáles son, y cómo protegerse de ellas, especialmente entre los colectivos más vulnerables, como pueden ser los menores. Estos días en los que se pasan muchas horas juntos en casa son un momento perfecto para generar un clima idóneo de conversación sobre ciberseguridad en familia. 

Los principales riesgos de ciberseguridad en familia 

Ya sean menores conectados como si son adolescentes digitales, existen una serie de riesgos y amenazas a los que se exponen en las redes sociales y en su navegación por internet que les pueden poner en peligro.  

Acoso

Se produce ciberacoso tanto entre menores (habitualmente en el entorno educativo, cyberbullying) como también por parte de un adulto a un menor (lo que se suele denominar grooming). 

En el caso del cyberbullying, se ha convertido en uno de los principales problemas asociados a los menores en la red, y las consecuencias pueden ser terribles. Según el informe internacional de  EU Kids Online, el ciberacoso ha aumentado un 18% en los últimos diez años. 

Depredadores

El grooming es una forma delictiva de acoso por parte de un adulto que se pone en contacto con un menor. Su modus operandi suele basarse en ganar la confianza del menor haciéndose pasar por otra persona de su edad para obtener información, vídeos o fotografías con las que extorsionarle.  Estos depredadores han ido adaptándose a las nuevas tendencias y modas entre los niños y adolescentes. Por ejemplo, se introducen en los chats de videojuegos o apps populares (como Fornite o Minecraft) para ganarse la confianza de jugadores jóvenes. 

Ingeniería social

Estas técnicas antes descritas suelen basarse en la ingeniería social, que consiste en obtener datos de una víctima para manipularla luego jugando con esas piezas de información. Esto es lo que ocurre también en otras amenazas como las extorsiones a través del e-mail, en el que los ciberdelincuentes envían un correo electrónico comunicando que han grabado a través de la webcam un vídeo íntimo de la víctima, y amenazan con publicarlo si no se paga una elevada cantidad de dinero. Para que nos lo creamos, nos dan una pieza de información, que suele ser una de nuestras contraseñas. Pero ojo: estos correos son falsos. ¿De dónde han obtenido nuestra clave? probablemente de alguna de las miles de brechas de datos que se han producido a lo largo de los años en las que han quedado expuestas las contraseñas. 

Sexting

Esta práctica consiste en enviar fotos, vídeos o mensajes con contenido erótico a través de apps móviles o redes sociales. El problema es cuando se envía algo se pierde el control sobre ese contenido, ya sea una persona conocida o desconocida, que puede llegar incluso a usar ese contenido, de nuevo, como material para extorsionar a la víctima. 

Sobreexposición

Vivimos una época en la que se comparte prácticamente todo. Y más aún durante las últimas semanas y meses, en los que la urgencia por compartir parece aún mayor. Pero surgen algunos inconvenientes cuando se expone más de lo que deberíamos: por un lado, estamos alimentando a esos ingenieros sociales que pueden usar esas piezas de información personal contra nosotros. Y por otro lado, especialmente los jóvenes, pueden dar una imagen de sí mismos de la que quizás se arrepientan en un futuro, pero puede ser demasiado tarde porque lo que se sube a la red, en la red se queda. 

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¿Y los mayores?

La ciberseguridad en familia no se aplica solo a los jóvenes de la casa, también a los mayores. Especialmente ahora que la tecnología es más necesaria que nunca para comunicarnos y realizar actividades esenciales. 

Una de las principales amenazas que afectan a los mayores son las estafas. Estas pueden venir disfrazadas de ayuda y por cualquier medio. Al igual que les hemos ayudado a comprarse el dispositivo y a aprender a usarlo, es importante ayudarles a entender que las estafas que toda la vida han sabido detectar en la calle ahora forman parte de la red también. 

  • Por teléfono fijo. Ni el teléfono (el de toda la vida) se libra de los riesgos. Son muy habituales las estafas denominadas “fraude del servicio técnico”. Alguien llama diciendo ser del servicio técnico de una compañía tecnológica, alertando de un supuesto problema en el ordenador. Se ofrecen a ayudar, y piden a cambio datos personales o de la tarjeta bancaria… para finalmente robar el dinero de la víctima.
  • En el móvil. Los SMS fraudulentos son más populares que nunca. Estos suplantan entidades reales con múltiples excusas para 
  • En el ordenador: correos electrónicos fraudulentos, estafas (similares a las mencionadas antes) o el ya mencionado phishing (correos que suplantan la identidad) en formato e-mail son algunas de las principales amenazas, cuya intención es hacerse con los datos personales.
  • Otro riesgo muy extendido son las falsas ofertas de productos, o chollos, que se pueden encontrar en sitios web fraudulentos que se hacen pasar por comercios electrónicos. Para evitar incidentes es aconsejable comprar solo en comercios online conocidos y no dejarse llevar por ofertas demasiado buenas.

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Consejos básicos para mejorar la ciberseguridad en familia

  1. Comunicación. La mayoría de expertos recomiendan que todos los aspectos relacionados con la tecnología y el uso de internet se hablen en familia. La comunicación y hablar las cosas de forma transparente es clave, también en el caso de la ciberseguridad y la privacidad. Lo ideal es que se mantenga una conversación fluida  en la que los pequeños se sientan libres de preguntar todo lo que quieran, sin miedo.
    Esto ayudará a que acudan a los mayores si ocurre algún problema, y no tengan ningún sentimiento que les induzca a no hacerlo.  
  2. Responsabilidad compartida. Todos en casa tienen su parte de responsabilidad, los jóvenes también. Cada uno debe aprender a ser responsable de lo que se hace en internet y con las tecnologías, cuanto antes, mejor.  Las redes sociales no son inocuas, y lo que se comparte tiene consecuencias (ya sea algo sobre nosotros o sobre otras personas). Ahora bien, también es importante que sepan que, en el caso de que ocurra algo, tienen toda la ayuda y comprensión a su disposición. 
  3. Hábitos de ciberseguridad. Cuando antes se adquieran unas rutinas básicas de seguridad en la red mejor. Esto incluye estar informado acerca de los riesgos que existen y las amenazas a las que estamos expuestos y cómo podemos evitar ser una víctima. 
  4. Instalar soluciones de seguridad. Contar con apps y programas de seguridad instalados en los dispositivos son fundamentales para filtrar muchos de los ataques que llegan a los dispositivos. Herramientas como el control parental también pueden ser de ayuda para iniciar a los más pequeños en la tecnología. 
  5. Acudir a los especialistas. En el caso de que ocurra algún incidente, se debe acudir a los especialistas y a las autoridades. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) cuenta con un teléfono gratuito para cualquier duda sobre ciberseguridad: el 017. Si algo ocurre, es importante no eliminar ninguna prueba (conversaciones, fotografías…). 

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Recursos online y publicaciones

Afortunadamente, contamos con muchos recursos en internet y fuera de él para aprender a protegernos en la red, y cuidar a nuestros seres queridos. Algunos de ellos pueden servir además para propiciar una interesante conversación sobre la seguridad y privacidad en internet, y, por qué no, debatir en familia. 

  • Internet Segura 4 Kids (IS4K). Este es el Centro de Seguridad en Internet para menores de edad de INCIBE. Su misión es la de formar a los jóvenes, familias y educadores, además de ofrecer un servicio de ayuda. Cuentan con muchas herramientas y juegos que además de didácticos son entretenidos. 

 

  • Pantallas Amigas. Este portal tiene el objetivo de promocionar el uso seguro y saludable de internet y las tecnologías, además del fomento de la responsabilidad en la infancia y la adolescencia. Entre sus páginas se encuentran numerosos recursos educativos e información. 

 

  • Cyberbullying. La división dedicada al ciberacoso escolar y en las redes sociales de Pantallas Amigas con información específica para ayudar a detectar si se está sufriendo y material de ayuda. 

 

  • ¡Atención mamás y papás!, de Ángel Pablo Avilés. Un manual que responde a situaciones de todo tipo en las que se encuentran diariamente los padres con sus hijos (y cualquier usuario) en el uso de las tecnologías. 

 

  • Cuentos de ciberseguridad, de Francisco Pérez Bes. A través de cuentos, moralejas y hermosas bonitas ilustraciones, los más pequeños pueden familiarizarse con las consecuentes del mundo digital, un buen punto de partida para comenzar esa conversación pendiente en casa. 

 

  • Nuestros hijos en la red: 50 cosas que debemos saber para una buena prevención digital, de Silvia Barrera. La autora responde todo tipo de preguntas que los padres se cuestionan a la hora de educar a sus hijos en las tecnologías. 

 

  • FRATO, 40 años con ojos de niño, de Francesco Tonucci. No trata sobre seguridad en la red, pero las viñetas de Frato están diseñadas para mirar con otros ojos, o más bien para reaprender a mirar “con ojos de niño”. Ponerse en su lugar puede ser una gran enseñanza, porque también hay mucho que aprender de los más pequeños.

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