Hace tiempo que los ordenadores dejaron de ser el único blanco de los ciberdelincuentes. La popularidad de los smartphones y el uso de los mismos para hacer transferencias bancarias o compras por Internet, éstas últimas acrecentadas además por la pandemia, han hecho que nuestra vulnerabilidad aumente frente a un ciberataque. El ejemplo más reciente lo tenemos en las aplicaciones de rastreo de casos de COVID-19, cuya novedad dio pie a la creación de webs y apps disfrazadas de herramientas oficiales.

¿De dónde vienen esos ataques? Según el equipo de Respuesta ante Incidentes de Seguridad de la compañía S21sec, hay una tendencia en la que predominan Rusia y China tanto en la fabricación y venta de malware como en la responsabilidad del ciberataque. A ello se suman los datos arrojados por el informe que analiza la evolución del cibercrimen realizado por dicha compañía, el Threat Landscape Report, y del que se desprende que los dispositivos Android han sido los más afectados en la primera mitad de 2020 alcanzando un 50% del total, mientras que los smartphones con sistema operativo iOS han tenido una incidencia del 10,5%.

Pero, ¿cómo lo hacen? Como decíamos al principio, el método más habitual es la descarga de aplicaciones maliciosas, aunque no es el único. Se han detectado casos del denominado phishing o suplantación de identidad a través de SMS en los que se hacen pasar principalmente por entidades bancarias. Tal y como alerta S21sec, los ciberdelincuentes ya no solo se conforman con robar las credenciales del usuario a través de formularios en los que se requieren datos personales y financieros, sino que también pretenden instalar un malware que dañe el dispositivo.

Por otro lado, cabe diferenciar entre los cibercriminales que buscan rédito económico rápido secuestrando nuestros datos y los que pretenden encontrar información sensible de una persona concreta. En el primer caso, se trata por lo general de campañas globales con un número reducido de actores, mientras que en el segundo suele haber un grupo cibercriminal organizado detrás.

Visto que las amenazas están a la orden del día, nuestro papel como usuarios es fundamental para prevenir disgustos. En ese sentido, hay varias medidas que podemos tener en cuenta para evitar ser carne de ciberataques. Siguiendo las pautas de la compañía S21sec debemos:

  • No abrir mensajes de destinatarios desconocidos, especialmente cuando contienen enlaces o se refieren a facturas.

  • Descargar apps solo de nuestro “market”, es decir, desde Google Play en caso de los dispositivos Android o de App Store si tienes un iphone.

  • Instalar un software anti-malware que sea reconocido. Mucha gente desconoce que ha sido víctima de un ataque porque no recibe ninguna notificación de la presencia de malware en el teléfono.

 

Seguridad móvil: cómo hacer un uso seguro y responsable de tu smartphone

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