Llegamos a las últimas semanas del año y toca recoger resultados de análisis que nos indican los retos a los que deberemos enfrentarnos en 2021. Mucho tiene que ver en ello un 2020 no exento de cambios, la mayoría asimilados a la velocidad que requerían las circunstancias. Ninguno de nuestros recientes hábitos adquiridos relacionados con las nuevas tecnologías escapan a la enorme capacidad de adaptación de la ciberdelincuencia. Tampoco los dispositivos conectados de cualquier tipo, ya sean relojes, electrodomésticos o juguetes eróticos… sí, como lo oyes. Así que tomemos nota de lo que nos deparará el próximo año para implementar medidas de prevención adecuadas.

La compañía ESET ha dado a conocer sus tendencias de ciberseguridad para 2021. En el ámbito empresarial ha marcado un cambio de rumbo evidente la incorporación del teletrabajo. Tener la oficina en casa se ha traducido para buena parte de la población en una oportunidad para conciliar, así como en una manera de ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos. Sin embargo, los retos de esta nueva realidad laboral no son pocos, y mejorar la ciberseguridad y la formación de los trabajadores al respecto son algunos de ellos.

La popularidad del teletrabajo tiene mucho que ver con que entre las amenazas previstas para el próximo año destaquen el ransomware y la filtración de datos robados. Según explican expertos del Laboratorio ESET, muchos negocios han cedido en las últimas fechas a extorsiones y chantajes de atacantes con tal de recuperar información sensible rápidamente. Si los ciberdelincuentes consiguen monetizar sus amenazas éstas seguirán creciendo imparables, de modo que las empresas deberán plantearse seriamente la incorporación de verdaderas estrategias de seguridad que protejan sus activos.

En el plano empresarial se han detectado también técnicas complejas como el llamado “malware fileless”. Estas técnicas, empleadas principalmente en campañas de ciberespionaje a objetivos gubernamentales o de perfil elevado, utilizan funcionalidades del propio sistema operativo para ser difícilmente detectables. Se conocen como “Living off the land” y se ejecutan cuando la víctima ha dejado ingresar el código malicioso en el dispositivo al abrir un archivo de Microsoft Office o un PDF infectado. El atacante incluso puede aprovecharse de alguna vulnerabilidad grave en el sistema. Para 2021 se esperan en ataques a gran escala.

Por último y no menos importante se encuentra entre las preocupaciones de los expertos la seguridad de dispositivos conectados a internet. Asegurar el Internet de las cosas es una tarea de fabricantes y usuarios, y de esa necesidad apremiante no escapan los juguetes eróticos. Por raro que parezca muchos de ellos incorporan funcionalidades que les permiten conectarse a la red, y los riesgos que ello supone tratándose de aparatos con escasa protección frente a ciberataques hace saltar las alarmas en un año en el que sus ventas se han incrementado sustancialmente. ¿De quién depende que la protección de estos productos mejore? Pues tanto de la propia industria como del usuario, que debe exigir que se garantice su intimidad.

Al final, como vemos, nada escapa a la importancia de aplicar la ciberseguridad en más facetas de nuestra vida de las que podíamos imaginar. Seguiremos ampliando tendencias en las próximas semanas.

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