Son demasiados, son molestos y a menudo esconden sorpresas desagradables. Así es el spam, emails promocionales no solicitados que llegan a nuestra bandeja de entrada a diario. Seguramente los hayas recibido también por redes sociales, por SMS o en tus aplicaciones de mensajería.

Se trata de una manera sencilla y barata de alcanzar a millones de usuarios y abarca temáticas de lo más variadas, desde servicios sanitarios o financieros hasta tecnológicos y educativos. Pero cuidado, porque aunque buena parte de ellos persigan simplemente fines comerciales, pueden camuflarse entre ellos otros de dudosas intenciones.

El problema se veía venir desde hace meses con la Covid-19 como protagonista. La tendencia se afianza y nuestro país se posiciona como blanco perfecto. Según la última investigación de la compañía Kaspersky, España es el país del mundo que más correos fraudulentos recibe, cerca de un 9% del total. Alemania y Rusia comparten este desafortunado podio.

La cifra contrasta con la disminución de correos de spam que, en términos globales, cayó en poco más del 6% rondando un promedio mensual del 50%. En ese ranking España se sitúa como el octavo país que más spam envía, un 2,66%, muy lejos de Rusia, que encabeza la lista con un 21%. En cualquier caso no es el spam en sí mismo lo que debe preocuparnos, sino el uso que de él hace la ciberdelincuencia.

España encabeza la lista de países receptores de correo malicioso. Fuente: Kaspersky

Tendencias en 2020 para estafar a través de un mensaje

A río revuelto ganancia de pescadores. Los ciberdelincuentes saben bien cómo sacarle provecho a este conocido refrán. Pasar desapercibidos entre otros tantos emails puede hacernos caer en la trampa, y para colmo la pandemia les ha venido de perlas. ¿Cuáles han sido las tretas más habituales durante el pasado año? Destacamos algunas de las mencionadas por Kaspersky:

  • Phishing, suplantando marcas como Microsoft, Amazon o PayPal.

  • Invitación a videoconferencias inexistentes.

  • Solicitud de una transferencia a una billetera bitcoin a cambio de evitar ataques DDoS. De los chantajes previos al ataque ya nos advertía recientemente S21sec.

  • Robo de cuentas laborales e infección de equipos de oficina con malware.

  • Supuestos descuentos y premios en redes sociales, así como en apps de mensajería instantánea que invitan a seguir un enlace para beneficiarse de dichas ventajas.

  • Ayudas estatales con motivo de la crisis sanitaria.

Kaspersky concluye que en 2020 sus soluciones de seguridad detectaron 184 millones de archivos adjuntos peligrosos de correo electrónico. Se neutralizaron, por otro lado, 434 millones de intentos de llevar a los usuarios a páginas fraudulentas. El pico máximo de actividad maliciosa se produjo en el mes de marzo y las familias de malware más recurrentes fueron “Trojan.Win32.Agentb” y “Trojan-PSW.MSIL.Agensla”.

¿Qué hacemos para frenar el phishing y otros correos maliciosos?

La regla de oro: desconfiar de mensajes no solicitados. No son pocas las noticias de las que nos hemos hecho eco al hilo de este popular fraude. Desde trabajadores y empresas hasta usuarios de a pie, nadie se libra. Por eso, adopta el hábito de revisar el formato de la URL y la ortografía.

Hay, además, mensajes que nos llegan mientras trabajamos solicitando la desactivación del programa de seguridad: ignóralos. Instala actualizaciones, descarga programas y documentos solo de fuentes fiables, crea contraseñas fuertes y únicas… El sentido común te frenará en muchas ocasiones antes de cometer algún error irreversible.

Te invitamos a que consultes ejemplos de mensajes fraudulentos y más estrategias de prevención en el propio informe de Kaspersky. Si ya de paso quieres librarte del spam, en este artículo de Avast encontrarás algunos consejos para que el correo basura no se adueñe de tu buzón.

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