Estás trabajando, o viendo una película en el ordenador, quizá curioseando en portales de venta online a través de tu teléfono móvil, y de repente salta un aviso: hay una nueva actualización disponible del software. Instalarla en ese preciso momento requiere tomarse unos minutos de descanso y posiblemente te decantes por aplazar la acción. Pues bien, al igual que tú, el 49% de los mil españoles encuestados por Savanta a petición de Kaspersky, que ha realizado un estudio donde se analiza la actitud de los usuarios a la hora de actualizar sus dispositivos.

En total se recibieron 15.000 cuestionarios procedentes de diferentes países europeos, Latinoamérica, Estados Unidos, China o Sudáfrica, aunque en las próximas líneas nos centraremos en los datos referentes a nuestro país. Y es que no deja de ser curioso que mientras la mitad de la población pasa por alto las actualizaciones o las deja para más tarde, a la otra mitad le parece la excusa perfecta para realizar otras actividades o descansar de la tecnología.

Concretamente, el 42% de los usuarios valora positivamente el tiempo de espera necesario para las actualizaciones, y aprovechan para relajarse y ver la televisión, leer un libro, cocinar, practicar deporte o dar un paseo. Un 26% continúa haciendo lo mismo que antes pero cambiando de dispositivo, tal y como se ve en el gráfico que se muestra a continuación.

Qué hacen los españoles mientras esperan a que se instalen las actualizaciones. Fuente: Kaspersky

En la otra cara de la moneda nos encontramos, como comentábamos, a quienes ven las actualizaciones como un fastidio. Casi la mitad opta por aplazar la instalación de las actualizaciones una vez recibida la pertinente notificación. ¿Excusas? Muchas: los hay que no quieren dejar de utilizar el dispositivo o cerrar la aplicación, están trabajando y no ven inconveniente en dejarlo para más tarde. A nivel global, hay incluso un 51% que prefiere esperar a ver si hay algún problema informado con la actualización antes de proceder a instalarla.

¿Qué ocurre después del aplazamiento?

Con los resultados obtenidos de las 15.000 encuestas, Kaspersky asegura que optar por el típico “recuérdamelo más tarde” es familiar para el 50% de los participantes en el estudio. De ellos, el 48% procederá a ejecutar las actualizaciones en cuanto estén disponibles y el 41% lo hará ese mismo día. Para cerca del 20% el retraso puede durar varias jornadas, y si se decantan por la opción “no me recuerdes esto” el 54% nunca volverá a la actualización.

La reticencia a las actualizaciones inmediatas no choca demasiado si tenemos en cuenta que en España aún hay un porcentaje considerable de la población que sigue usando sistemas operativos sin soporte técnico o aparatos al borde de concluir su vida útil. Ya te contábamos en este artículo que el 14% de los usuarios españoles de PC sigue usando Windows 7, a pesar de que Microsoft dejó de prestar soporte hace más de un año y medio.

Esta procrastinación normalizada y amparada en justificaciones de todo tipo puede ocasionar numerosos problemas. Las actualizaciones van más allá de acceder a nuevas funcionalidades o interfaces: son esenciales para mejorar la seguridad de los aparatos electrónicos. Los fabricantes buscan constantemente vulnerabilidades que pudieran ser aprovechadas por la ciberdelincuencia, y en esas actualizaciones van a menudo parches que fortalecen la protección del dispositivo.

Un fallo de seguridad se puede traducir en:

  • robo de información sensible o confidencial

  • cifrado de la información de un servidor y solicitud de rescate (ransomware)

  • desconfiguración de los sistemas de seguridad para espiarnos

  • uso de nuestros sistemas como plataforma de ataque hacia otros sistemas

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) expone en detalle las consecuencias de no actualizar debidamente con algún ejemplo ilustrativo. Un simple gesto podría ahorrarnos considerables disgustos. ¿Y ahora qué? ¿Pospones o actualizas?

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