Las amenazas internas son una de las principales preocupaciones en las organizaciones de todo tipo. El pasado año, más del 50% de las organizaciones a nivel mundial ha experimentado, al menos, una amenaza interna, lo que eleva su percepción de vulnerabilidad.
Según recoge una investigación de Gurucul y Cybersecurity Insiders, más de la mitad de las empresas de todo el mundo ha sufrido una amenaza interna a lo largo de 2022. El aumento de estos riesgos ha elevado la preocupación de las organizaciones por este riesgo al que están expuestas. Tan solo el 3% de las organizaciones encuestadas para este estudio no muestra preocupación por los riesgos internos asociados, principalmente, con sus empleados.
No obstante, el informe apunta que las organizaciones nunca se habían sentido más vulnerables ya que el 75% de las que han participado manifiestan sentirse de moderada a extremadamente vulnerables frente a las amenazas internas.
Esta cifra supone un 8% más respecto al año anterior, lo que coincide con un aumento significativo de los ataques internos, ya que el 74 % de las organizaciones destaca que estas amenazas se han vuelto más frecuentes.
En concreto, los ataques internos han tenido un crecimiento del 6% en los últimos doce meses en comparación con el año anterior. En este sentido, el 60% de las compañías señala que ha sufrido al menos un ciberataque de origen interno, mientras que el 25% apunta que ha experimentado más de seis.
Los riesgos de las amenazas internas en la nube
Junto a estos riesgos, otro de los aspectos destacados del informe señala la creciente preocupación de las organizaciones por las amenazas internas en la nube. Y es que, a menudo, no cuentan con las capacidades técnicas necesarias para detectarlas y prevenirlas.
El 87% de las compañías considera que la visibilidad y el control unificados en todas las aplicaciones, dispositivos, sitios web, recursos locales e infraestructura, son de moderada a extremadamente importantes. Sin embargo, menos de la mitad, el 48%, monitoriza comportamientos inusuales en la nube y en la web.
En este sentido, para más de la mitad de los encuestados, una de las barreras que encuentran para avanzar en la seguridad de estos entornos es que la detección de amenazas internas es más difícil en la nube. No obstante, son conscientes de que herramientas como SASE y CASB son vitales para el garantizar la protección en la nube, por lo que esperan impulsar su adopción.
No en vano, el 86% de las organizaciones dispone de alguna solución para monitorizar el comportamiento del usuario, pero solo el 25% usa herramientas automatizadas para hacerlo las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Para los expertos que han trabajado en este estudio, esto constata la necesidad de implementar mejores herramientas y procesos para analizar el comportamiento de los datos y de los usuarios. Controlar los accesos y movimientos a través de una red tanto interna como externamente para detectar y prevenir ataques internos aún sigue siendo una asignatura pendiente en muchas compañías.

Nuevos retos para los CISO
Junto a estos resultados, el informe también destaca otros aspectos que influyen en la dificultad para la detección y prevención de ataques internos. Entre ellos hay que tener en cuenta el acceso que el personal de la compañía tiene a aplicaciones, redes y servicios, así como el aumento en el uso de dispositivos personales con acceso a recursos corporativos.
Esto lleva a que los responsables de seguridad de las organizaciones muestren su preocupación por los privilegios de acceso con los que cuentan algunos usuarios, así como el acceso de proveedores externos.
A esto se le suma que el cambio al trabajo híbrido y remoto ha agravado el riesgo interno. Asimismo, las cuentas y dispositivos comprometidos son el tipo de ataque más preocupante para el 77% de los CISO, si bien las violaciones de datos están acaparando cada vez mayor atención por parte de estos profesionales.
Esto pone de manifiesto, una vez más, que los errores de los usuarios y las infracciones accidentales de las políticas pueden ser tan dañinos como los maliciosos.
La lectura positiva de esta situación es que está acelerando la implementación de programas de riesgo interno. El 39% de las organizaciones ya cuenta con un programa de amenazas internas, mientras que un 46% planea incorporarlo en el futuro.
































