Las actuales amenazas hacen prácticamente imposible disociar la seguridad física de la ciberseguridad. Esto está llevando a que cada vez más organizaciones apuesten por adoptar una estrategia de seguridad convergente. Sin embargo, antes de llevarlo a cabo, es fundamental tener en cuenta una serie de consideraciones.

A la hora de desarrollar una estrategia de seguridad, las organizaciones deben tener en cuenta que esta debe ir de la mano de la protección de la seguridad física.

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En los últimos años, hemos asistido a un auge de las tecnologías basadas en la nube también en el ámbito de la seguridad. Esto ha llevado a la proliferación de controles de acceso basados en la nube que incorporan sistemas de alarma y de cámaras de seguridad, entre otras opciones.

A la hora de implementar tecnologías de seguridad basadas en la nube, es importante asegurarse de que los datos de la seguridad física estén seguros desde el punto de vista de la ciberseguridad. Si una persona no autorizada accede a las funciones de operación remota de un sistema de seguridad física, esto provocaría una brecha de seguridad con graves consecuencias.

Al mismo tiempo, si la estrategia de seguridad física falla, un intruso podría acceder a los datos y activos digitales. Para garantizar que una estrategia de ciberseguridad cumple con todo lo necesario, hay que confirmar que la estrategia de seguridad física también es la adecuada.

Dado que la seguridad digital y física están tan vinculadas, una brecha de seguridad podría afectar ambas facetas. Por lo tanto, es esencial fusionar la seguridad física y la ciberseguridad para dar respuesta a las amenazas de forma integral.

Cómo implementar una estrategia de seguridad

Una vez que las empresas son conscientes de la importancia de interrelacionar la seguridad física y la ciberseguridad, es clave crear una estrategia adecuada teniendo en cuenta una serie de cuestiones.

Fusión de equipos de seguridad física y ciberseguridad

Ambos equipos de seguridad deben tener acceso a toda la información de seguridad, ya sea física o digital. Si actúan por separado, es posible que se creen en silos de datos sin conexión entre ellos. Cada equipo debe acceder a los datos de seguridad relevantes para garantizar que toda la estrategia tenga éxito.

Al fusionar ambos equipos, es clave asegurarse de que puedan colaborar y comunicarse de manera efectiva, estableciendo protocolos para resolver las amenazas de seguridad física y ciberseguridad. Ambos equipos pueden acceder a los datos relevantes disponibles para tomar decisiones más informadas sobre las operaciones diarias.

Además, la fusión de ambos equipos puede reducir la carga de trabajo y permitirá optimizar el desempeño del personal de seguridad creando una mayor eficiencia operativa.

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Software de ciberseguridad para proteger los datos de seguridad física

Invertir en tecnologías de seguridad física basadas en la nube puede hacer que los datos de seguridad sean más accesibles para el personal de seguridad. De esta forma, pueden ver los registros de acceso, la transmisión de vigilancia y las funciones de operación remota desde cualquier lugar utilizando sus dispositivos móviles.

Sin embargo, aunque esto aumenta la comodidad para el personal de seguridad, también pone en riesgo la seguridad.

El uso de APIs abiertas con seguridad basada en la nube, así como de aplicaciones de software de ciberseguridad será clave. El software protegerá los datos de seguridad para garantizar que permanezcan solo en manos del personal de seguridad autorizado y los administradores del sistema.

Cuando un equipo de TI y seguridad trabajan juntos, el primero podrá notificar a su personal de seguridad física cualquier ataque, lo que permitirá garantizar que el perímetro del edificio esté seguro.

Aplicación de políticas de ciberseguridad a la seguridad física

Las políticas de ciberseguridad no solo son beneficiosas para la seguridad de los datos. También son aplicables a la estrategia de seguridad física. Zero Trust es una política de ciberseguridad que previene las violaciones de seguridad interna mediante la implementación de permisos de acceso basados en roles.

Cada usuario de la red solo obtiene permiso para acceder a los datos necesarios para las llevar a cabo sus taeas diarias y nada más. Esto evita que los empleados roben datos cruciales y mitiga su exposición en caso de que la cuenta o el dispositivo de un empleado sufra una violación.

De la misma manera que los empleados no deben acceder a todos los datos en la red, no todos los empleados deben poder acceder a los espacios dentro donde se almacenan activos, datos y recursos confidenciales. Aplicar confianza cero a la estrategia de seguridad física también es clave mediante la implementación de permisos de acceso basados en funciones mediante un sistema de llaves para empresas.

Solo los empleados de alto nivel deben poder acceder a los espacios que albergan recursos confidenciales. Los nuevos empleados y terceros con los que se trabaje deben tener permisos de acceso limitado. De esta forma, se garantiza que solo los empleados de confianza pueden acceder a los activos críticos.

Uso de la seguridad física para proteger los recursos digitales

Una política de seguridad física de confianza cero debe asegurar que las salas de servidores están protegidas con tecnologías de seguridad física. Los recursos digitales no solo son accesibles en la red, sino que también son vulnerables a las infracciones de seguridad física.

Para evitarlo, se pueden implementar cerraduras de puertas inteligentes y videovigilancia para garantizar que estos espacios sean seguros. Para verificar la identidad de los usuarios que acceden a estos espacios, integrar seguridad con vídeo y la verificación de identidad de control de acceso es fundamental.

Asimismo, también se puede recurrir a métodos de entrada basados en a biometría.

Sistemas de bloqueo para infracciones de ciberseguridad

Muchas empresas garantizan respuestas de seguridad física a las infracciones de ciberseguridad. Por ejemplo, si un empleado fallara demasiados intentos de inicio de sesión, el sistema pone en marcha procedimientos de bloqueo en el edificio.

Además, el personal de seguridad puede retener al individuo y trasladarse hasta su ubicación para verificar su identidad. La gestión de estos incidentes puede ayudar a identificar el origen de la amenaza y resolver el incidente rápidamente.

Estos hechos constatan que la seguridad física y la ciberseguridad deben abordarse conjuntamente para proteger los negocios de las actuales amenazas.

En el actual panorama de seguridad, seguirán proliferando las amenazas que conciernen a ambas esferas, tanto la física como la digital. Al implementar estas cinco mejores prácticas las organizaciones podrán asegurarse de que su estrategia de seguridad está preparada para el futuro y es capaz de resistir amenazas más avanzadas.

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