La prevención en ciberseguridad es clave. Sin embargo, saber cómo actuar cuando se produce un ciberataque es crítico para evitar consecuencias catastróficas y minimizar daños. Para ayudar en este objetivo, disponer de un plan de respuesta a incidentes es fundamental.

En los últimos años hemos visto cómo, ante el ingente volumen de ciberamenazas y las consecuencias que pueden ocasionar, la inversión en soluciones de ciberseguridad ha ido en aumento.

Sin embargo, por mucha tecnología contra amenazas que implementemos, nadie está 100% seguro. Los ciberdelincuentes, ávidos por conseguir sus objetivos, siempre conseguirán aprovechar el mínimo resquicio para llevar a cabo sus ataques.

Cuando consiguen detectar esas brechas y aprovecharlas, aunque se trata del sistema TI mejor protegido, es muy importante saber qué hacer para que las consecuencias sean las mínimas.

En este punto, la planificación adquiere una gran relevancia.

El sector de la educación es uno de los que se ha visto más afectado recientemente por ciberataques que han dado como resultado la filtración en la dark web de datos altamente confidenciales sobre padres y estudiantes.

Las escuelas ocupan un lugar destacado en la lista de objetivos de los ciberataques debido a la gran cantidad de datos que contienen. Según la encuesta de infracciones de 2022 del gobierno del Reino Unido, el 41% de las escuelas primarias, y el 71% de las secundarias, experimentaron un ataque en 2021.

Por lo tanto, es fundamental que, tanto los centros educativos como cualquier otra organización, disponga hoy en día de un plan de respuesta a incidentes que ayude a contener rápidamente una amenaza y minimice el daño al sufrir un ataque.

Los planes de respuesta a incidentes deben tener en cuenta una serie de cuestiones ineludibles.

Preparación del plan de respuesta

Es crucial disponer de un plan de respuesta a incidentes efectivo para mitigar los riesgos que conllevan cualquier violación de datos.

Esto implica comprender los datos que se tienen y marcarlos con una fecha de caducidad para que se archiven o eliminen automáticamente. En esta línea, también es importante contar con una buena política de gestión de parches, realizar evaluaciones periódicas de vulnerabilidades y mantener actualizada la protección de los endpoints.

El cifrado de datos es clave y podría actuar como una segunda línea de defensa en caso de que un atacante consiga obtener acceso.

Asimismo, también es importante separar los datos para limitar los distintos niveles de acceso. Es fundamental asegurarse de que las políticas de seguridad estén alineadas con las regulaciones de protección de datos y, como mínimo, los empleados deben recibir capacitación regular sobre concienciación en ciberseguridad y sus sistemas deben ser auditados regularmente.

Identificar un posible ciberataque

La siguiente etapa del plan de respuesta a incidentes es qué hacer si los sistemas se han visto comprometidos. Cuanto más rápido se detecte una intrusión, mejor, por lo que es clave monitorizar constantemente la red. Existen sistemas de respuesta automatizados que pueden hacer esto con gran rapidez.

Al identificar un incidente de seguridad, las comunicaciones son clave. En este punto es crítico asegurarse de que todas las personas que necesitan ser informadas o consultadas se contacten de forma adecuada y que las personas estén autorizadas para tomar decisiones rápidas.

ransomware bit life ordenador portatil desarrollador malware cibercrimen ciberseguridad seguridad informatica codigo ciberataque hackers hacking codigo consejos malware software malicioso ransomware noticias

Contener la amenaza

En tercer lugar, es fundamental saber cómo mitigar el daño una vez que se ha producido. Esto podría significar eliminar o desconectar sistemas para cerrar vulnerabilidades, así como llevar a cabo acciones para eliminar o aislar al ciberdelincuente del sistema.

Si se trata de un ataque de ransomware en el que solicitan una recompensa económica por la recuperación de los datos o sistemas, si es posible, hay que evitar pagar la demanda de rescate. Sucumbir a estas extorsiones solo contribuye a seguir financiando sus actividades y que sigan cometiendo ciberataques.

Además, pagar tampoco garantiza la recuperación de los datos o sistemas TI que hayan caído en sus manos.

Erradicar vulnerabilidades

El siguiente paso que se debe acometer es identificar cómo se comprometió la red para rectificar las debilidades que permitieron que ocurriera la violación de datos y reducir riesgos futuros. Las acciones a llevar a cabo durante esta fase dependerán del tipo de ataque que haya sucedido.

Recuperar y asegurar el correcto funcionamiento

Una vez que la amenaza ha sido contenida o eliminada, es hora de concentrarse en volver a poner los sistemas en funcionamiento. Esto puede ser complejo, pero es esencial hacerlo rápidamente para evitar que se repita el ataque.

Una vez hecho, hay que probar y supervisar los sistemas afectados para asegurarse de que las nuevas medidas implementadas funcionan correctamente.

A pesar de los esfuerzos por garantizar la mejor protección, las organizaciones acaban cayendo en infracciones de las que es prácticamente imposible escapar. Por eso es fundamental estar preparado, para minimizar el impacto.

Una vez que sucede, hay que tomarse el tiempo necesario para evaluar lo acontecido y aprender cómo ha sucedido para fortalecer los sistemas contra las amenazas futuras.

Deja un comentario

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre