La inteligencia artificial es, desde hace mucho tiempo, un tema recurrente en las conversaciones sobre tecnología empresarial y de consumo, así como en los principales medios de comunicación. Pero, ha sido el lanzamiento de ChatGPT de Open AI el que ha puesto a la IA en el punto de mira. A medida que esta herramienta se vuelve más accesible, fácil de usar y competente, se integra más rápidamente en nuestras vidas, trayendo consigo casi tantas amenazas importantes como ventajas. De hecho, puede llegar a ser una espada de doble filo desde muchos puntos de vista, y la ciberseguridad no es una excepción.

Una herramienta completa y eficaz que revolucionará el sector de la seguridad

La IA está ayudando a los expertos en ciberseguridad a agilizar múltiples flujos de trabajo, como la detección de amenazas y el procesamiento de eventos de seguridad. Como resultado, la eficiencia está mejorando a la vez que se libera parte del tiempo de estos profesionales para que puedan dedicar sus esfuerzos a otros aspectos que requieren un pensamiento creativo, crítico y, sobre todo, humano.

Pero hay que mirar ambos lados de la moneda. La creciente imperativo de adoptar la IA por parte de los profesionales en seguridad está ejerciendo una presión acuciante tanto en las organizaciones como en los individuos. En otras palabras, la IA está poniendo de manifiesto las expectativas poco realistas que tienen muchas empresas, ya que piden que los candidatos estén familiarizados con las distintas soluciones de ciberseguridad, pero que también conozcan a la perfección el panorama de amenazas existentes y emergentes. De hecho, en algunos casos se está exigiendo varios años de experiencia en ChatGPT, a pesar de que la herramienta solo existe desde el año pasado.

Ad

Además, debemos tener en cuenta que las mismas herramientas de IA que utilizan estos profesionales están al alcance de los ciberdelincuentes, los cuales, en su constante búsqueda de tácticas más evasivas y resistentes, están recurriendo a esta tecnología para esquivar la detención y evitar los sistemas de seguridad. El uso de IA generativa con fines de phishing es un ejemplo importante y alarmante. Los ciberdelincuentes pueden mapear y explotar más fácilmente las vulnerabilidades de la infraestructura de una organización y acceder a datos confidenciales o poner en peligro la empresa.

Ya hemos visto como la IA está cambiando el panorama cibernético de muchas maneras diferentes y radicales. Además, se está adoptado mucho más rápido que cualquier otra tendencia tecnológica. ChatGPT sólo necesitó cinco días para alcanzar la cifra de un millón de usuarios. A modo de comparación, Facebook necesitó diez meses y Twitter dos años para lograr la misma hazaña.

La conclusión que sacamos de todo esto es que la única forma de seguir el ritmo de esta tecnología es sumarse a ella. Actualmente existen amenazas cada vez más sofisticadas, impulsadas por la IA, que son extremadamente difíciles de detectar sin ella. El nivel de pensamiento crítico y la toma de decisiones complejas detrás de estas tácticas en evolución es cada vez mayor, y, por ello, las organizaciones que no estén preparadas para combatir las amenazas aprovechando la IA serán cada vez más vulnerables a una amplia gama de ciberataques.

Por otro lado, algunos temores relacionados con la inteligencia artificial, aunque comprensibles, son a menudo injustificados. Es muy poco probable que una tecnología de este tipo pueda llegar a sustituir totalmente a las personas, sobre todo teniendo en cuenta su naturaleza generativa y predictiva, que sigue requiriendo una importante aportación humana. Sin embargo, tal y como está progresando esta tecnología, es mucho más probable que la amenaza provenga de que las empresas se vuelvan vulnerables al no ser expertas en IA.

En conclusión, dado que representa tanto importantes oportunidades de desarrollo como factores de riesgo, la IA no puede ignorarse. Si las empresas quieren prosperar, o incluso sobrevivir en el actual panorama tecnológico, deben incorporar esta herramienta de una forma rápida e integral. Los humanos siempre tendrán un lugar en el sector de la ciberseguridad, y no serán sustituidos completamente por la IA. Sin embargo, sí que podrían ser reemplazados por otras personas que sepan utilizar mejor esta tecnología y sacarle todo el potencial.

 

Por Matt Aldridge, Principal Solutions Consultant en OpenText Cybersecurity

Deja un comentario

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre