En 2025, el equilibrio entre el tráfico automatizado y humano ha cambiado de forma drástica. Por primera vez en una década, el volumen de actividad generado por bots en internet ha superado al de los usuarios reales. Éstos usan cada vez más la IA para llevar a cabo sus ciberataques.

Este cambio, documentado por el Informe Imperva Bad Bot 2025, ha sido impulsado por la creciente sofisticación de los bots maliciosos, muchos de ellos potenciados por inteligencia artificial.

El panorama cibernético se transforma rápidamente. Los ciberdelincuentes están aprovechando los modelos de lenguaje generativo y otras formas de IA para desarrollar herramientas automatizadas cada vez más efectivas. Este uso masivo de tecnología está provocando un aumento significativo en los ataques a empresas y usuarios, poniendo en alerta a los sectores más vulnerables.

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El auge de los bots maliciosos y la IA

Según datos de Thales, el 51% del tráfico total de Internet durante el último año fue generado por bots, superando por primera vez la actividad humana. Dentro de esta cifra, los bots malos representan un preocupante 37%, frente al 32% del año anterior. Esta situación demuestra que las amenazas automatizadas están ganando terreno con rapidez.

La facilidad con la que hoy se pueden crear bots gracias a la IA ha cambiado las reglas del juego. Plataformas como ByteSpider, Applebot, ClaudeBot y ChatGPT User Bot figuran entre los principales actores implicados.

Aunque algunos son rastreadores legítimos, están siendo aprovechados o imitados por actores maliciosos para tareas que van desde el robo de información hasta la explotación de sistemas.

La inteligencia artificial, la aliada de las ciberamenazas

El uso de inteligencia artificial para impulsar la automatización de ataques es uno de los mayores desafíos actuales. No solo permite ejecutar acciones con mayor rapidez, sino que también facilita a usuarios con bajos conocimientos técnicos llevar a cabo ciberataques.

Esto ha derivado en un incremento notable de ataques simples pero masivos, que también pueden causar graves consecuencias.

La proliferación de bots maliciosos es especialmente preocupante por su aplicación en sectores sensibles. Servicios financieros, salud y comercio electrónico están entre los más expuestos debido a la naturaleza confidencial de los datos que gestionan.

El informe revela que el 44% del tráfico de bots avanzados se enfocó en APIs, con el objetivo de aprovechar vulnerabilidades y ejecutar fraudes automatizados.

APIs bajo amenaza constante

Las interfaces de programación de aplicaciones (APIs) se han convertido en uno de los principales blancos de ataques automatizados. Esto se debe a que gestionan flujos de trabajo críticos para las operaciones empresariales y, en muchos casos, no están protegidas adecuadamente.

Los bots malos están diseñados para explorar estas vulnerabilidades, secuestrar cuentas, realizar exfiltración de datos y provocar violaciones de seguridad a gran escala.

El crecimiento del uso de microservicios y plataformas en la nube ha acelerado esta tendencia. Aunque estas tecnologías ofrecen agilidad y escalabilidad, también abren nuevas puertas a amenazas.

El equilibrio entre eficiencia y seguridad es cada vez más difícil de mantener en un entorno donde los bots pueden replicarse y evolucionar con facilidad.

Sectores más afectados por los bots y la IA

El comercio minorista y los viajes encabezan la lista de industrias con mayor presencia de tráfico generado por bots malos. En el caso del turismo, representaron el 27% de los ataques totales en 2024. Aunque los ataques avanzados disminuyeron ligeramente en ese sector, los ataques simples crecieron considerablemente, lo que indica un cambio en las estrategias de los atacantes.

Este comportamiento refleja que incluso las amenazas menos sofisticadas pueden ser devastadoras si se lanzan en volumen. En muchas ocasiones, el objetivo no es burlar sistemas complejos, sino saturarlos o recolectar información que luego puede utilizarse en ataques más elaborados. La inteligencia artificial ha acelerado este proceso, haciendo que la automatización del delito digital sea más accesible.

Las cifras de dicho informe son un aviso: el entorno digital está cambiando rápidamente. Los bots ya superan a la actividad humana, y las organizaciones deben actuar con determinación para protegerse frente a las ciberamenazas que incrementan el uso de IA como una herramienta cada vez más peligrosa.

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