El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha presentado esta semana el nuevo Comando CyberEM (Cyber and Electromagnetic), un ambicioso paso hacia la digitalización total del conflicto militar en el ciberespacio. A medio camino entre la guerra cibernética y el control del espectro electromagnético, el Comando CyberEM liderará una transformación estructural que pone la tecnología en el corazón de la defensa nacional.
El anuncio del Comando CyberEM, respaldado por la publicación del Strategic Defence Review (SDR), supone un reconocimiento oficial de que el ciberespacio y el espectro electromagnético son ahora un dominio militar por derecho propio, equiparable a la tierra, el mar, el aire y el espacio.
La razón es clara: es el único dominio en disputa constante, las 24 horas del día. Desde los ataques de ransomware hasta el espionaje de infraestructura crítica, el Reino Unido —como muchas otras potencias— enfrenta amenazas cibernéticas que no requieren el estallido de una guerra para causar estragos.
El nuevo Comando CyberEM se encargará de liderar las operaciones defensivas y ofensivas en el ciberespacio, en colaboración con la ya existente National Cyber Force, pero también se hará responsable de la guerra electromagnética: el control y manipulación de señales de comunicación utilizadas por el enemigo, desde transmisiones en el campo de batalla hasta enlaces entre misiles y sus operadores.
¿Qué es la “Digital Targeting Web”?
Uno de los elementos clave de esta nueva estrategia británica es la Digital Targeting Web, una red digital que conectará todas las capacidades del ejército británico —drones, cazas F-35, satélites, sistemas de misiles— para permitir ataques sincronizados y precisos en tiempo real.
Por ejemplo, un dron en el mar del Norte podría recibir en tiempo real la ubicación de un objetivo naval enemigo, procesada por un satélite, y ejecutar un ataque con total precisión gracias a esta red. Este sistema no solo mejora la letalidad y la velocidad de respuesta, sino que también reduce la dependencia de las decisiones humanas en situaciones críticas.
La arquitectura del nuevo Comando
El Comando CyberEM no está diseñado solo para ejecutar operaciones, sino para liderar, integrar y coordinar todas las acciones relacionadas con la ciberseguridad y la guerra electromagnética. Su misión será:
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Dirigir operaciones defensivas cibernéticas
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Establecer demandas y requisitos para las ofensivas
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Cohesionar las capacidades dispersas de los tres ejércitos (Tierra, Mar y Aire)
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Actuar como punto de contacto para aliados como la OTAN
La estructura imita a la del UK Space Command, asegurando un enfoque multidominio y una gobernanza clara, sin interferir con la autoridad de la National Cyber Force.
El objetivo es tener capacidad operativa inicial antes de que acabe 2025, siguiendo el modelo del Space Command como hoja de ruta.
Fortalezas dispersas, pero insuficientes
El Reino Unido ya cuenta con unidades altamente especializadas, como el Army’s Cyber and Electromagnetic Effects Group, el Royal Navy Information Warfare Group o el Air and Space Warfare Centre. Sin embargo, el SDR advierte que estas “pockets of excellence” pueden quedarse cortas si no se integran bajo un liderazgo común.
La falta de coherencia ha sido uno de los mayores lastres de la defensa digital británica. El nuevo Comando pretende solucionar esto, convirtiéndose en el centro neurálgico de las operaciones tecnológicas del Ministerio de Defensa.
Con el telón de fondo de la guerra en Ucrania, el Reino Unido ha reconocido que las amenazas cibernéticas no son hipotéticas: son reales, constantes y crecientes. Solo en los últimos dos años, el país ha sufrido 90.000 ciberataques de bajo umbral, ataques que no provocan guerras formales pero que alteran el equilibrio estratégico (como el sabotaje de comunicaciones o el hackeo de sistemas de armas).
El Comando CyberEM no es solo un proyecto conceptual. El gobierno británico ha anunciado una inversión de más de 1.000 millones de libras para su desarrollo.
































