León se consolida este verano como uno de los epicentros mundiales de la ciberseguridad. Más de 500 expertos de 27 países se han dado cita desde este lunes en el Cybersecurity Summer BootCamp 2025, una edición récord del programa formativo que organiza el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) junto a la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Universidad de León (ULE).
El evento, que celebra su décimo aniversario, pondrá el foco en algunos de los mayores retos que enfrenta hoy el sector: la irrupción de la inteligencia artificial (IA) como herramienta tanto defensiva como ofensiva, la amenaza de la computación cuántica y el auge de los ciberataques cada vez más personalizados y sofisticados.
Una inversión sin precedentes en seguridad digital
Durante el acto inaugural, el secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, Antonio Hernando, destacó que España acaba de actualizar su Estrategia y su Plan Nacional de Ciberseguridad, dotados con 1.157 millones de euros. Según explicó, esta cifra supone “todo un récord nacional en inversión de ciberseguridad”, una apuesta necesaria para reforzar la capacidad de respuesta frente a tecnologías disruptivas.
“Los ciberatacantes están sofisticando los ataques de manera más elaborada y personalizada. Por eso, países como el nuestro tienen que estar continuamente actualizados”, subrayó Hernando.
Además, recordó que el Incibe cumplirá 20 años en 2026 y que León seguirá siendo el corazón de sus operaciones gracias a la ampliación de su sede con un nuevo edificio dedicado a investigación y formación.
Cooperación internacional frente a amenazas globales
La dimensión internacional del BootCamp se consolidó con la participación de la OEA, representada por Alison August Treppel, secretaria ejecutiva del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE), y Carmen Montón, embajadora observadora permanente ante la organización.
Treppel señaló que el programa de León “se ha consolidado como un catalizador de la ciberseguridad en Iberoamérica y un ejemplo del compromiso de la OEA con la cooperación internacional”.
En la última década, la Sección de Ciberseguridad de la OEA ha colaborado con 21 países en el diseño de sus estrategias nacionales, ha formado a más de 600 líderes en ciberdiplomacia y ha promovido una red regional de más de 50 centros de ciberseguridad que protegen a 22 naciones.
“Este evento reafirma que, juntos, estamos construyendo una ciberseguridad más fuerte, coordinada y resiliente para las Américas”, destacó Treppel.
200 horas de formación avanzada y simulaciones en tiempo real
El Cybersecurity Summer BootCamp 2025 ofrecerá cinco itinerarios formativos en español, inglés y francés, con un total de 200 horas de formación avanzada que combinarán teoría, prácticas y actividades inmersivas.
El programa incluye simulaciones de crisis cibernéticas en tiempo real, talleres de investigación forense digital y seminarios sobre criptomonedas y blanqueo de capitales, uno de los temas más candentes en la actualidad. También se ofrecen análisis en profundidad sobre las implicaciones legales y regulatorias de la ciberseguridad, además de conferencias que exploran el impacto de la inteligencia artificial y la computación cuántica en un panorama de amenazas cada vez más complejo y sofisticado.
Este año también se celebrará un evento paralelo sobre ciberdiplomacia y digitalización, donde expertos de la Unión Europea y América explorarán nuevas vías de colaboración para proteger infraestructuras críticas y servicios esenciales.
Un público altamente especializado
El perfil de los participantes refleja la importancia estratégica de la ciberseguridad en la agenda política y judicial. Entre los asistentes se encuentran:
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Miembros de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dedicados a unidades operativas de ciberdelitos.
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Fiscales y jueces especializados en la persecución de delitos informáticos.
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Responsables de ciberseguridad en organismos públicos.
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Consultores y analistas de empresas tecnológicas.
La presencia de estos profesionales confirma que la lucha contra el cibercrimen ya no es un asunto exclusivo del sector privado, sino un reto compartido que afecta a gobiernos, empresas y ciudadanos.































