La ciudad de St. Paul, en Minnesota, ha vivido una semana complicada tras ser víctima de un ciberataque de gran escala que ha obligado a cerrar sistemas internos, suspender servicios y pedir refuerzos. El ataque, descrito como “deliberado y coordinado” por las autoridades, ha sido tan grave que el gobernador del estado, Tim Walz, ha activado a la Guardia Nacional para ayudar a la ciudad a recuperarse y protegerse.
No se trata de un simple fallo técnico ni de un virus que haya escapado al control. Es un ataque bien planificado que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de una administración local y ha provocado una respuesta en cadena que involucra a agencias locales, estatales y federales.
¿Qué ha pasado exactamente?
Todo comenzó en la madrugada del 25 de julio, cuando los sistemas de monitorización del Ayuntamiento detectaron actividad sospechosa en la red. El equipo técnico reaccionó rápido: identificaron que era un ataque externo y, para contener el daño, decidieron cortar el acceso a las redes comprometidas y apagar los sistemas internos.
Ese apagón digital se tradujo en una serie de interrupciones visibles: se cayó el wifi en edificios públicos, se pararon los sistemas de gestión de bibliotecas y varios servicios municipales dejaron de funcionar temporalmente. Afortunadamente, los servicios de emergencia, como policía, bomberos y asistencia médica, siguieron operativos.
Estado de emergencia y una respuesta sin precedentes
El alcalde de St. Paul, Melvin Carter, declaró el estado de emergencia para movilizar recursos y acelerar la respuesta. La ciudad activó su Centro de Operaciones de Emergencia y empezó a coordinarse con expertos en ciberseguridad y con organismos como el FBI.
Además, la ciudad contrató a dos empresas especializadas en grandes brechas de seguridad, que ya están trabajando en la restauración de los sistemas, la identificación del origen del ataque y la mejora de las defensas.
Pero el punto más llamativo llegó con la decisión del gobernador de desplegar la unidad de ciberprotección de la Guardia Nacional. “La magnitud y complejidad del incidente han superado la capacidad de la ciudad”, explicó Walz. La presencia de esta unidad añade un nivel más de seguridad y capacidad de respuesta ante posibles nuevos intentos de ataque.
¿Quién está detrás?
Por ahora, las autoridades no han dado detalles sobre los autores del ataque ni sobre sus posibles motivaciones. Tampoco han confirmado si se ha accedido o robado información sensible. Lo único claro es que fue un ataque con intención criminal, dirigido a la infraestructura digital de la ciudad.
Los expertos están siendo muy cautelosos. No quieren especular mientras la investigación sigue abierta. Eso sí, han pedido a todo el personal municipal que extreme las precauciones también en sus dispositivos personales.
En una rueda de prensa, además del alcalde, participaron responsables de ciberseguridad, servicios de emergencia, policía y bomberos. Todos coincidieron en que, aunque los sistemas siguen apagados de forma preventiva, el objetivo es mantener los servicios esenciales y recuperar la normalidad lo antes posible.
¿Qué se está haciendo para solucionarlo?
Mientras los técnicos trabajan para restaurar los sistemas, se está llevando a cabo una investigación a fondo. La prioridad es asegurar que los servicios básicos sigan funcionando, pero también entender cómo ocurrió el ataque, qué sistemas fueron comprometidos y cómo evitar que vuelva a pasar.
Las empresas externas contratadas están colaborando con la Oficina de Tecnología y Comunicaciones de la ciudad, el equipo estatal de tecnología de Minnesota y agencias federales como el FBI. Además, la Guardia Nacional se encarga de fortalecer la infraestructura digital y apoyar técnicamente en la recuperación.
“Estamos trabajando día y noche con todos los recursos disponibles”, aseguró Jaime Wascalus, directora del departamento de tecnología municipal. “Esto es un delito y lo estamos tratando como tal.”


































