En los últimos años, el impacto de la digitalización ha transformado la manera en la que interactuamos con bancos, comercios y servicios públicos. Sin embargo, esa modernización no siempre ha tenido en cuenta a un grupo vulnerable: los mayores, los más expuestos a las ciberestafas.

Según el Ministerio del Interior, las denuncias por estafas informáticas crecieron un 25% en el último trimestre de 2024, con especial incidencia en periodos de alto consumo digital como el Black Friday o la campaña de Navidad. Los delincuentes digitales han encontrado en este sector de la población a un objetivo fácil de engañar.

El problema va más allá de la exclusión digital. Cuando las plataformas no están diseñadas pensando en los mayores, la consecuencia directa es que se convierten en víctimas potenciales.

Ad

Tal y como explica Isabel García Baños, CEO y cofundadora de Bleta, “cuando la tecnología avanza sin tener en cuenta a los mayores, no solo los excluye: crea una amenaza nueva para ellos. La confusión se convierte en el arma perfecta para los estafadores”.

Phishing bancario dirigido a mayores

El phishing bancario sigue encabezando la lista de ciberestafas que más afectan a los mayores. A través de correos electrónicos o SMS falsos, los estafadores suplantan a entidades financieras con mensajes que generan alarma. Su objetivo es que la víctima acceda a un enlace fraudulento y entregue datos confidenciales.

Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), este tipo de engaño ha crecido un 30% entre usuarios mayores de 65 años en 2024, lo que demuestra su eficacia para los delincuentes digitales.

Falsos servicios técnicos

Otra modalidad frecuente es la estafa de los falsos servicios técnicos. En ella, los mayores reciben llamadas o mensajes que aseguran provenir de empresas tecnológicas conocidas.

Se les advierte de un supuesto problema en su ordenador o móvil, y bajo la excusa de solucionarlo, los delincuentes piden instalar un software de control remoto. Este mecanismo les da acceso directo a información sensible y en algunos casos al propio dispositivo.

El INCIBE alerta que los fraudes de soporte técnico han aumentado especialmente entre personas de más de 70 años, al ser usuarios que suelen buscar ayuda externa para resolver dudas tecnológicas.

Ciberestafas con falsas ofertas de salud

En 2025 se observa un incremento de páginas y anuncios que prometen tratamientos médicos, revisiones gratuitas o descuentos en servicios de salud inexistentes.

Los mayores, preocupados por su bienestar, son un blanco fácil de estas campañas fraudulentas que, además de apropiarse de datos personales, generan confusión y ansiedad.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la desinformación digital relacionada con la salud se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la década, y afecta de manera especial a colectivos más vulnerables.

Estafas en compras online

Con la popularización de las compras digitales, muchos mayores han empezado a utilizar páginas de comercio electrónico. Esto ha dado lugar a un aumento de las ciberestafas mediante tiendas falsas.

Los portales imitan el aspecto de plataformas reconocidas, pero una vez realizada la compra, el producto nunca llega.

El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad indicó en su informe de 2024 que más del 15% de las denuncias por fraude online provinieron de compras inexistentes, y una gran parte afectó a mayores que no tenían experiencia previa en verificar la autenticidad de los comercios.

Estafas en redes sociales

Aunque pueda parecer que las redes sociales son terreno de jóvenes, cada vez más mayores las utilizan para mantener el contacto con familiares. Esto ha abierto la puerta a fraudes basados en mensajes privados y perfiles falsos que solicitan ayuda económica o invitan a hacer clic en enlaces maliciosos.

Meta y otras compañías han reforzado sus sistemas de detección, pero los ciberdelincuentes encuentran nuevas fórmulas para engañar. El factor emocional y la confianza en la persona que supuestamente escribe hacen que este tipo de estafas sea especialmente dañino.

Cinco consejos básicos para trasladar a los mayores

La primera recomendación es usar contraseñas seguras y activarlas junto con un sistema de doble verificación. No es una cuestión técnica menor, sino una medida sencilla que actúa como barrera fundamental frente a cualquier fraude digital.

La segunda pauta consiste en aprender a identificar mensajes sospechosos. Es clave explicarles que no deben confiar en correos, enlaces o SMS que pidan datos personales o que generen urgencia. La regla básica es desconfiar y verificar siempre con la entidad oficial.

En tercer lugar, es imprescindible formar a los mayores en conceptos básicos del entorno digital. Un contrato o aviso complicado, lleno de palabras técnicas, no solo les excluye, también los deja más expuestos. Lo que no se comprende, no protege, de ahí la importancia de adaptar la formación.

Otra medida fundamental es mantener los sistemas actualizados. Los delincuentes suelen aprovechar fallos en programas desfasados, por lo que la actualización periódica de software y aplicaciones es una de las mejores defensas posibles.

El quinto consejo es insistir en una comunicación clara y accesible. Los avisos deben estar redactados con un lenguaje sencillo, probado con usuarios reales y sin tecnicismos innecesarios. De lo contrario, el momento de confusión puede ser el punto exacto en que el fraude tenga éxito.

En un mundo cada vez más digital, el reto no está en limitar el acceso de los mayores, sino en hacerlo seguro y comprensible. En nuestras manos está el poder ayudarles.

Deja un comentario

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre