Gracias a su habilidad para adaptarse con el paso del tiempo, la IA brinda beneficios como el aprendizaje automático, la identificación de patrones, la capacidad de detección de anomalías, y el análisis audiovisual en tiempo real.
La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en una tecnología cada vez más demandada en México, con su uso creciendo en áreas como la educación, las finanzas e incluso el entretenimiento.
Sin embargo, en el último año también hemos visto cómo más empresas y organizaciones la implementan en un área mucho más esencial: la seguridad.
IA y seguridad
Con el paso del tiempo, el número de amenazas al que nos enfrentamos diariamente ha crecido de forma considerable, yendo desde nuevas estrategias criminales, amenazas ambientales inusuales, e incluso ataques virtuales perpetrados desde países al otro lado del mundo. Esto ha hecho que desarrollar protocolos de seguridad efectivos sea cada vez más complejo.
Con el posicionamiento masivo de la IA hace algunos años, las empresas, organizaciones, cuerpos de seguridad e incluso individuos, han sido capaces de adoptar nuevas estrategias de seguridad para hacer frente a estas amenazas. Esto se debe a que la IA no solo se enfoca en una protección reactiva, sino también en una proactiva.
¿Cómo lo hace?
Ya sea en el sector inmobiliario, centros de salud, escuelas, empresas privadas e incluso comunidades enteras, la IA está generando resultados positivos cuando se trata de anticiparse a eventos de riesgo, pero, ¿cómo lo hace?
Aprendizaje automático
Cuando se habla de IA, el concepto de aprendizaje automático hace referencia a la capacidad que tiene el sistema para asimilar información sin necesidad de una programación manual. Se conoce como “aprendizaje” debido a que emula la habilidad de los seres conscientes para aprender de su entorno a través de la práctica.
En materia de seguridad y ciberseguridad, los sistemas basados en inteligencia artificial son “alimentados” con bases de datos cuidadosamente seleccionadas, aprendiendo lo básico sobre las tareas que van a desempeñar. Con el tiempo, esta base de datos se va expandiendo con información recopilada a diario, así como con la adición de nuevos casos de estudio.
El objetivo principal del aprendizaje automático es asegurar el funcionamiento autónomo de los dispositivos de seguridad, evitando el error humano. Por ejemplo, un sistema de control de acceso a edificios públicos con IA es capaz de evitar la supervisión manual del personal, acelerando el proceso de entrada y salida a la infraestructura, registrando la actividad, y generando alertas solo en momentos críticos.
Identificación de patrones
La IA, mediante su capacidad de aprendizaje, no solo puede estudiar el ambiente para encontrar riesgos en tiempo real, sino que puede usar la información recopilada para crear un sistema de identificación de patrones. Estos patrones pueden ir desde los modus operandi más comunes entre criminales, hasta eventos que pueden incrementar el riesgo de accidentes.
Se utilizan esenciales en la prevención de amenazas, ya que generan alertas automatizadas que advierten al personal de seguridad sobre posibles riesgos. En caso de que alguno de estos patrones genere una falsa alarma o no esté adecuadamente fundamentado, se puede modificar para una mayor precisión a futuro.

Análisis audiovisual
La mayoría de los dispositivos modernos de seguridad vienen equipados con inteligencia artificial, por lo que pueden sacar provecho a la información almacenada al momento de mantener una vigilancia activa en espacios determinados. Estos van desde dispositivos como cámaras, hasta sensores para la detección de movimiento, sonido, contaminación del aire y otras variables.
Detección de anomalías
Al crear una base de datos e identificar patrones de riesgo, la IA desarrolla un marco de referencia para “entender” comportamientos y situaciones normales. Esto es esencial en lo que a seguridad se refiere, ya que el sistema es capaz de contrastar eventos actuales con los de dicho marco de referencia, detectando comportamientos anómalos.
Por ejemplo, de la mano del análisis audiovisual, la IA puede estudiar el comportamiento de las personas y detectar actitudes sospechosas. De forma similar, un antivirus basado en IA puede analizar la totalidad de los procesos del dispositivo para detectar actividades ocultas que puedan representar una amenaza.
La IA, aunque controversial, se ha convertido en una de las herramientas con mayor potencial en el mundo de la seguridad.


































