El Black Friday se ha consolidado como uno de los periodos de mayor actividad comercial del año en España. Con un gasto medio que ronda los 200 euros por consumidor, este periodo concentra millones de transacciones online en apenas unos días pero en él tambien son protagonistas las estafas. El interés comercial también atrae la atención de quienes buscan aprovechar el aumento de compras impulsivas, la saturación informativa y la reducción de los filtros de seguridad de los usuarios.
En los últimos años, el fraude digital relacionado con las rebajas ha crecido de manera sostenida. Informes recientes señalan un aumento del 34% en los intentos de estafa durante el Black Friday respecto al año anterior. Además, se estima que alrededor de dos millones de españoles han sufrido algún tipo de engaño o intento de fraude en periodos de descuentos. Los expertos coinciden: estas fechas concentran más riesgo y mayor sofisticación en los ataques.
Tipos de estafas más frecuentes durante el Black Friday
Phishing y smishing: el método estrella
El phishing —el envío de correos electrónicos fraudulentos— sigue siendo la herramienta preferida de los estafadores. En Black Friday, los mensajes suelen incluir:
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Avisos falsos de pedidos retenidos.
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Supuestas actualizaciones de pago.
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Ofertas imposibles desde cuentas que imitan a marcas conocidas.
El smishing (phishing por SMS) y el envío de enlaces por WhatsApp se han disparado, especialmente entre personas mayores. En 2024, los ataques dirigidos a mayores de 60 años aumentaron un 23%, especialmente mediante alertas falsas de bancos o empresas de mensajería.
Tiendas online falsas y clonación de webs
Otro de los fraudes más recurrentes es la creación de páginas web que imitan a comercios reales. Se montan en pocas horas, ofrecen descuentos agresivos y desaparecen tras realizar el cobro. La Policía Nacional alerta sobre el incremento de webs creadas justo en la semana previa al Black Friday, muchas de ellas con dominios prácticamente idénticos a los originales.
Anuncios engañosos en redes sociales
Instagram, Facebook y TikTok se han convertido en canales clave para los estafadores. Se detectan:
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Anuncios de productos inexistentes.
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Tiendas sin información legal.
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Supuestos sorteos que redirigen a páginas de captura de datos.
La estrategia se basa en la urgencia y en aprovechar la tendencia de compra impulsiva.
Apps falsas y cupones fraudulentos
Otro vector de fraude es la publicación de apps no oficiales que ofrecen cupones, descuentos o supuestas preventas. Una vez instaladas, estas aplicaciones solicitan permisos excesivos o realizan cobros no autorizados.
Brushing y envíos no solicitados
El fenómeno del brushing, cada vez más común en España, consiste en recibir paquetes no pedidos. Aunque en apariencia es inofensivo, permite a los estafadores validar datos personales robados o generar reseñas falsas con la identidad de la víctima.
Casos representativos detectados recientemente
Uno de los casos más difundidos fue el de una usuaria que recibió un SMS suplantando a una plataforma audiovisual conocida, en el que se le solicitaba actualizar su método de pago. Tras entrar en una web que imitaba a la oficial, perdió cerca de 600 euros. No es un caso aislado: la Guardia Civil ha reportado un aumento de denuncias por estafas que implican suplantación de empresas tecnológicas, de mensajería y de banca.
Otros cuerpos policiales también han advertido de la proliferación del “timo del hijo en apuros”, en el que un supuesto familiar pide dinero urgentemente a través de WhatsApp. Esta modalidad ha crecido especialmente en contextos de saturación informativa como el Black Friday.
El Black Friday ha dejado de ser únicamente un periodo de ofertas para convertirse también en un escenario donde los ciberdelincuentes despliegan estrategias cada vez más elaboradas. Aunque las autoridades y organismos de ciberseguridad intensifican cada año las campañas de prevención, la clave está en la información y la prudencia del usuario.
































