Las agencias policiales de Europa han asestado un golpe relevante contra el fraude organizado tras desmantelar una amplia red criminal que operaba call centers fraudulentos en Ucrania, responsables de estafar a víctimas de toda Europa por un valor estimado superior a 10 millones de euros. La operación, coordinada a nivel judicial por Eurojust, pone de relieve tanto la dimensión transnacional del cibercrimen como el alto grado de profesionalización alcanzado por estas organizaciones.
Según una nota de prensa de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Judicial Penal, las autoridades de República Checa, Letonia, Lituania y Ucrania colaboraron estrechamente para cerrar centros de llamadas ubicados en Dnipro, Ivano-Frankivsk y Kiev, desde los que se ejecutaban campañas de estafa a gran escala. La investigación concluye que el grupo criminal operaba como una auténtica empresa, con jerarquías definidas, incentivos económicos y roles claramente asignados.
Call centers del fraude: una estructura empresarial del crimen
Lejos de improvisar, la red desmantelada contaba con una infraestructura profesional, empleados contratados y sistemas de reparto de beneficios. Los operadores telefónicos, muchos de ellos procedentes de países de la Unión Europea, recibían un porcentaje del dinero estafado, que podía alcanzar hasta el 7% de las cantidades obtenidas. A los más “exitosos” se les prometían incentivos adicionales como dinero en efectivo, vehículos o incluso apartamentos en Kiev si lograban estafas superiores a los 100.000 euros, recompensas que, según los investigadores, nunca llegaron a materializarse.
En total, alrededor de 100 personas trabajaban en estos call centers, desempeñando funciones que iban desde la realización de llamadas fraudulentas hasta la falsificación de documentos policiales y bancarios, pasando por la gestión del dinero sustraído a las víctimas.
Técnicas de ingeniería social cada vez más sofisticadas
La investigación ha permitido reconstruir el modus operandi de los centros de llamadas fraudulentos en Ucrania. Las estafas se basaban principalmente en técnicas avanzadas de ingeniería social, en las que los delincuentes se hacían pasar por agentes de policía, empleados bancarios o representantes de autoridades financieras.
En uno de los esquemas más comunes, los estafadores alertaban a las víctimas de un supuesto compromiso de su cuenta bancaria. Bajo la excusa de “proteger” el dinero, les indicaban que realizaran transferencias a cuentas supuestamente seguras, que en realidad estaban controladas por la red criminal.
En otros casos, las víctimas eran persuadidas para instalar software de acceso remoto en sus dispositivos. Una vez concedido el control, los delincuentes obtenían las credenciales bancarias y gestionaban directamente las cuentas, vaciándolas sin que la víctima pudiera reaccionar a tiempo.
Estas técnicas, bien conocidas en el ámbito de la ciberseguridad, siguen siendo altamente efectivas gracias a la combinación de presión psicológica, suplantación de identidad creíble y un conocimiento detallado de los procedimientos bancarios.
Operaciones OCTOPUS y CONNECT: dos frentes del fraude digital
La policía checa confirmó en un comunicado separado que el desmantelamiento de los call centers formaba parte de dos grandes operaciones internacionales: OCTOPUS y CONNECT.
La operación OCTOPUS se centró en estafas de inversión online, donde los delincuentes creaban sitios web falsos y anuncios fraudulentos que prometían rendimientos elevados. Según las autoridades checas, este esquema causó pérdidas de al menos 43 millones de coronas checas (unos 1,7 millones de euros) a 138 víctimas, una cifra que podría aumentar conforme avancen las investigaciones.
Por su parte, la operación CONNECT abordó directamente las estafas telefónicas basadas en la suplantación de policías y empleados bancarios. En este frente, se desmantelaron tres call centers, se incautaron cientos de dispositivos electrónicos y se confiscaron bienes inmuebles, vehículos, efectivo y armamento.
Un problema persistente y en constante evolución
Pese al éxito de la operación, las autoridades advierten de que el problema está lejos de resolverse. Los grupos criminales dedicados al fraude telefónico y online son altamente adaptativos y no dudan en reubicar sus centros de operaciones para eludir la presión policial.
Desde la policía checa insisten en que estas estafas son cada vez más creíbles y sofisticadas. “Advertimos regularmente sobre llamadas fraudulentas en las que los delincuentes se hacen pasar por banqueros o policías”, señalaron las autoridades, subrayando que ninguna entidad bancaria ni fuerza de seguridad solicita transferencias o retiradas de dinero por teléfono.

































