Dimisión como consecuencia de un ciberataque. La salida de la máxima responsable tecnológica de Marks&Spencer se produce en un contexto marcado por una de las incidencias digitales más graves sufridas por la compañía en los últimos años, con consecuencias operativas, económicas y estratégicas de gran calado.
Esto llega en un momento especialmente sensible para el grupo, que aún arrastra los efectos de una brecha informática que obligó a interrumpir servicios clave durante semanas.
El impacto no solo se tradujo en interrupciones técnicas, sino también en un notable desgaste de imagen y en un reajuste profundo de su estructura interna, especialmente en el área tecnológica.
Reorganización tras un ciberataque sin precedentes
Marks&Spencer ha confirmado la salida de Josie Smith como responsable de tecnología, apenas nueve meses después de asumir el cargo.
Su llegada en julio de 2024 se produjo tras la marcha de Rachel Higham, quien lideraba la estrategia digital y de transformación del grupo.
El ciberataque obligó a cerrar temporalmente la página web y a suspender los pedidos digitales, una decisión que afectó directamente a la experiencia de compra y a los ingresos del grupo.
Las estimaciones internas sitúan el impacto económico en torno a 300 millones de libras, una cifra que ilustra la magnitud del problema y la relevancia de la seguridad tecnológica en grandes corporaciones del sector retail.
El relevo en la cúpula tecnológica de Marks&Spencer tras el ciberataque
Según fuentes del entorno empresarial británico, Daren Gibson, hasta ahora responsable de transformación tecnológica en las divisiones de moda, hogar y belleza, asumirá el liderazgo del área.
Su nombramiento responde a una estrategia de continuidad, pero también a la necesidad de reforzar los sistemas internos tras lo ocurrido.
La compañía busca con este cambio consolidar una estructura más resiliente, capaz de anticiparse a amenazas digitales cada vez más sofisticadas.
La decisión se interpreta como un paso clave para recuperar la confianza del mercado y reforzar los protocolos de seguridad, especialmente tras quedar en evidencia las debilidades existentes en la gestión de datos y operaciones online.
Un ciberataque con repercusión en todo el sector
El caso de Marks&Spencer no ha sido aislado. Otras firmas emblemáticas del comercio británico, como Harrods o Co-op Group, también fueron víctimas de incidentes similares durante el último año.
La National Crime Agency del Reino Unido confirmó posteriormente que los tres ataques estaban relacionados y anunció la detención de cuatro personas presuntamente implicadas en los hechos.
Este contexto ha puesto en alerta a todo el sector minorista, que ha acelerado sus inversiones en protección digital y en revisión de infraestructuras tecnológicas.
La sofisticación de los ataques y su impacto directo en las ventas han convertido la ciberseguridad en una prioridad estratégica al más alto nivel.
Resultados financieros pese al impacto
A pesar de las dificultades derivadas del ciberataque, el grupo logró cerrar el tercer trimestre de 2025 con cifras positivas. Las ventas totales alcanzaron los 4.993 millones de libras, lo que supone un incremento del 24,2% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por el buen comportamiento del área de alimentación, que continúa siendo el principal motor del negocio.
Sin embargo, no todas las divisiones evolucionaron de la misma manera. El segmento de moda, hogar y belleza registró una facturación de 1.273 millones de libras, lo que representó un descenso del 2,5% en términos absolutos y del 2,9% en ventas comparables.
La empresa atribuyó este retroceso a la menor afluencia en tiendas físicas y al impacto prolongado del incidente informático sobre la gestión de inventarios y datos.
El peso del canal físico y los efectos del ataque
Desde la compañía se ha señalado que parte de la caída en determinadas categorías responde a la reducción del tráfico en las principales calles comerciales del país.
A ello se suma la dificultad para normalizar procesos internos tras el ataque, que afectó a la planificación logística y al análisis de la demanda durante varios meses.
Pese a ello, la firma destacó a comienzos de año que ha logrado alcanzar un número récord de clientes, impulsado en gran medida por el buen comportamiento del negocio alimentario.
Este crecimiento ha permitido amortiguar parcialmente el impacto negativo derivado del incidente tecnológico.





























