La aparición de PromptSpy marca un punto de inflexión en la evolución del malware para Android. Por primera vez, una amenaza móvil integra directamente un modelo de IA generativa —en este caso, Google Gemini— dentro de su flujo de ejecución para analizar pantallas, interpretar interfaces y tomar decisiones automatizadas en tiempo real. El hallazgo, realizado por investigadores de ESET, no solo revela una técnica inédita, sino que anticipa un escenario en el que la inteligencia artificial deja de ser una herramienta defensiva para convertirse en un multiplicador de capacidades ofensivas.
PromptSpy se presenta como una pieza de software malicioso diseñada para una misión muy concreta: mantenerse viva. Su innovación no está en el robo de datos, ni en el control remoto del dispositivo, ni en la distribución mediante campañas de phishing —todos ellos elementos ya conocidos—, sino en la forma en que utiliza IA generativa para sortear uno de los mayores obstáculos del malware móvil: la fragmentación del ecosistema Android.
Una solución “creativa” a un viejo problema
Tradicionalmente, los atacantes que intentan automatizar interacciones en Android se enfrentan a un rompecabezas. Cada fabricante —Samsung, Xiaomi, OnePlus y decenas más— personaliza la interfaz, cambia posiciones de botones, renombra elementos y altera gestos. Un script que funciona en un Samsung Galaxy puede fallar por completo en un Xiaomi Redmi. Esto obliga a los desarrolladores de malware a mantener múltiples variantes, un esfuerzo costoso y difícil de escalar.
PromptSpy rompe ese paradigma. En lugar de depender de coordenadas fijas o identificadores de elementos, envía a Gemini un volcado XML completo de la jerarquía de la interfaz: textos, tipos de elementos, clases, posiciones exactas y estructura visual. A partir de esa “fotografía” contextual, el modelo genera instrucciones en JSON con los pasos necesarios para lograr un objetivo muy específico: bloquear la aplicación en la vista de apps recientes, un gesto que impide que el usuario cierre el proceso con facilidad.
El malware repite este ciclo tantas veces como sea necesario. Envía el estado de la pantalla, recibe instrucciones, ejecuta acciones mediante los Servicios de Accesibilidad y vuelve a consultar a Gemini hasta que la IA confirma que la tarea se ha completado. Es un bucle conversacional, no un script rígido. Y ese matiz lo cambia todo.
Una arquitectura distinta a cualquier malware previo
La integración de IA no sustituye al resto del comportamiento malicioso, pero sí redefine la arquitectura. Mientras el núcleo de PromptSpy opera con técnicas tradicionales —incluyendo un módulo VNC que otorga control remoto total del dispositivo—, la IA se encarga de la parte más frágil: la persistencia.
El malware se comunica con su servidor de comando y control en la dirección 54.67.2.84 utilizando el protocolo VNC con mensajes cifrados mediante AES. A través de este canal, los atacantes pueden recibir claves API de Gemini, solicitar listas de aplicaciones instaladas, interceptar credenciales de bloqueo, capturar patrones de desbloqueo en vídeo, registrar pantallas de apps específicas o tomar capturas bajo demanda. Es un conjunto de capacidades que, por sí solo, ya sería preocupante.
Pero la verdadera novedad es cómo la IA permite que el malware se adapte a cualquier dispositivo sin necesidad de reescritura. La automatización deja de ser estática y se vuelve contextual, dinámica y resistente a cambios de interfaz.
Campañas dirigidas y distribución fuera de Google Play
Aunque la técnica es sofisticada, la campaña observada por ESET parece limitada y geográficamente focalizada. PromptSpy se distribuyó a través de dominios como mgardownload[.]com y m-mgarg[.]com, este último un sitio de phishing que imitaba la interfaz de Chase Bank en español. La aplicación maliciosa se presentaba como “MorganArg”, con iconografía inspirada en la banca estadounidense, pero orientada claramente a usuarios en Argentina.
Google Play Protect bloquea las variantes conocidas, pero PromptSpy nunca llegó a publicarse en Google Play. Su distribución se apoyó exclusivamente en páginas fraudulentas, lo que refuerza la importancia de evitar descargas externas incluso cuando parecen legítimas.

































