La dependencia de Europa respecto a las grandes tecnológicas estadounidenses empieza a generar rechazo entre los consumidores. Una encuesta realizada por Proton señala que el 45 % de los ciudadanos consultados en Reino Unido, Francia y Alemania evitaría contratar o comprar a empresas que almacenan sus datos con proveedores de Estados Unidos por motivos de privacidad y seguridad.

El estudio, realizado entre 3.000 personas, muestra que la soberanía digital ha dejado de ser un asunto limitado a reguladores, gobiernos y expertos tecnológicos. Cada vez más usuarios tienen en cuenta dónde se alojan sus datos y qué legislación puede aplicarse sobre ellos antes de elegir un servicio o confiar en una empresa.

Cuatro de cada cinco participantes consideran importante que las compañías utilicen tecnología europea. Además, un 65 % cree que las pequeñas empresas deberían priorizar herramientas desarrolladas o alojadas en Europa frente a las alternativas estadounidenses.

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La privacidad empieza a influir en las decisiones de compra

Los datos de la encuesta sugieren que el origen de la tecnología puede convertirse en un factor comercial. Hasta hace poco, contratar servicios como Microsoft 365, Google Workspace o Amazon Web Services se consideraba una decisión puramente técnica, basada en el precio, las funciones o la facilidad de uso.

Ahora, una parte creciente de los consumidores también se pregunta quién controla la infraestructura y qué autoridades podrían solicitar acceso a la información almacenada.

El 56 % de los encuestados considera más importante que hace un año que las empresas europeas dependan de servicios e infraestructuras locales. Esta tendencia refleja una mayor preocupación por la concentración del mercado digital en manos de un reducido grupo de proveedores extranjeros.

Para algunas empresas, utilizar servicios estadounidenses podría dejar de ser una opción neutra y convertirse en un riesgo reputacional. Los clientes más preocupados por la privacidad podrían preferir organizaciones que garanticen que sus datos permanecen dentro del territorio europeo y sujetos a sus normas de protección.

Las redes sociales son las que más preocupan

Las aplicaciones de redes sociales encabezan la lista de servicios que más dudas generan sobre la privacidad. Un 48 % de los encuestados señaló estas plataformas como su principal motivo de preocupación.

El correo electrónico ocupa el segundo lugar, con un 46 %, seguido de las aplicaciones de mensajería, con un 40 %. El almacenamiento en la nube preocupa al 38 %, mientras que los navegadores generan desconfianza entre el 31 % de los participantes.

Estas cifras muestran que los usuarios temen especialmente a los servicios que concentran grandes cantidades de información personal, comunicaciones privadas, contactos, fotografías, documentos y datos sobre hábitos de navegación.

El problema no se limita al riesgo de un ciberataque. También incluye la recopilación comercial de información, el seguimiento publicitario, el uso de algoritmos para crear perfiles y la posibilidad de que las autoridades accedan a los datos.

El impacto de la Ley CLOUD de Estados Unidos

Una parte de la preocupación europea está relacionada con la Ley CLOUD estadounidense. Esta norma permite que las autoridades de Estados Unidos soliciten información a compañías de ese país, aunque los datos estén almacenados físicamente en centros ubicados en el extranjero.

Aunque existen procedimientos legales y mecanismos de protección, muchos usuarios europeos consideran que la información alojada por una empresa estadounidense nunca está completamente fuera del alcance de las autoridades de ese país.

Esta situación genera tensiones con el modelo europeo de protección de datos, especialmente con el Reglamento General de Protección de Datos. Europa exige que cualquier transferencia internacional mantenga garantías equivalentes a las aplicadas dentro de la Unión Europea.

Para los defensores de la soberanía digital, alojar los datos en Europa no es suficiente cuando la empresa que controla el servicio está sometida a leyes extranjeras.

Los gobiernos también buscan reducir la dependencia

La preocupación no afecta únicamente a los consumidores. Distintos gobiernos europeos han empezado a revisar el papel de los proveedores estadounidenses en infraestructuras críticas y servicios públicos.

Países Bajos bloqueó recientemente la compra de la empresa neerlandesa de servicios en la nube Solvinity por parte de la compañía estadounidense Kyndryl. Solvinity presta apoyo a DigiD, el sistema de identificación utilizado por los ciudadanos para acceder a servicios públicos.

Las autoridades neerlandesas justificaron la decisión por motivos de seguridad nacional e interés público, sin plantearla como una medida contra las empresas estadounidenses en general.

Europa también estudia limitar la presencia de Microsoft, Amazon y Google en contratos relacionados con información gubernamental especialmente sensible, como datos sanitarios, financieros o judiciales.

MLuz Domínguez
Periodista especializada en ciberseguridad y tecnología. Mi enfoque se centra en analizar mundo de las aplicaciones y la seguridad especialmente en redes sociales. Con un interés constante en informar sobre avances, riesgos y sin olvidar la importancia de la prevención, busco compartir información precisa y comprensible para el usuario.

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