El Orgullo Gay es una celebración de la diversidad, la libertad y la visibilidad, pero también coincide con un momento en el que aumenta la actividad digital de millones de personas. Eventos, aplicaciones, redes sociales y campañas de comunicación generan una enorme cantidad de información que, en manos equivocadas, puede convertirse en una oportunidad para los ciberdelincuentes.

La inteligencia artificial ha cambiado la forma de preparar los ataques. Ya no es necesario acceder a datos confidenciales para engañar a una víctima. Basta con analizar la huella digital que deja cada usuario para construir campañas de fraude mucho más convincentes, especialmente cuando se trata de información relacionada con la orientación sexual o la identidad de género.

La inteligencia artificial permite conocer mucho más de cada usuario

Cada búsqueda, cada perfil seguido, cada publicación o cada evento consultado ayuda a crear un retrato digital extremadamente preciso. Incluso aunque una persona nunca haya revelado públicamente aspectos de su vida privada, los algoritmos son capaces de deducir intereses y afinidades mediante patrones de comportamiento.

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Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security, explica que los ciberdelincuentes ya no necesitan acceder a información confidencial para elaborar un ataque. Muchas veces les basta con la enorme cantidad de datos que compartimos o que las plataformas son capaces de inferir sobre nosotros para preparar campañas de ingeniería social mucho más eficaces«».

Este perfilado permite a los delincuentes personalizar mensajes con un grado de precisión que hace apenas unos años resultaba impensable.

El phishing ya no llega al azar

Los tradicionales correos fraudulentos enviados de forma masiva están dando paso a ataques mucho más personalizados.

Según Lambert, «el problema no siempre es la información que compartimos de forma consciente, sino toda la que las plataformas son capaces de deducir. Cuanto más completo es ese perfil, más posibilidades tiene un atacante de diseñar mensajes creíbles y personalizados«.

Un ciberdelincuente que conoce los intereses de una persona puede simular comunicaciones relacionadas con asociaciones LGTBI, cambios de ubicación de eventos del Orgullo, invitaciones privadas, promociones o incluso avisos aparentemente oficiales de aplicaciones utilizadas por la víctima.

Todo ello aumenta considerablemente las probabilidades de que el usuario pulse sobre un enlace malicioso o facilite sus credenciales.

Las aplicaciones de citas, uno de los principales objetivos

Las plataformas para conocer personas forman parte de la llamada superficie de ataque.

Además de fotografías privadas, suelen almacenar datos de ubicación, preferencias personales, conversaciones y otra información especialmente sensible.

Los expertos recuerdan que cada vez son más habituales los perfiles falsos creados para generar confianza antes de solicitar dinero, enviar archivos infectados o dirigir a páginas fraudulentas.

En otros casos, el objetivo consiste en obtener imágenes privadas para iniciar campañas de sextorsión, una modalidad de chantaje que continúa creciendo a nivel internacional.

Lambert recomienda actuar con las mismas precauciones que en cualquier otra red social: «Las aplicaciones de citas deben utilizarse con las mismas precauciones que cualquier otra red social. Desconfiar de perfiles que intentan acelerar la conversación, evitar descargar archivos externos y no abandonar la plataforma demasiado pronto son medidas básicas para reducir riesgos«.

La IA facilita ataques mucho más sofisticados

La inteligencia artificial ha reducido drásticamente el tiempo necesario para recopilar información pública sobre una persona.

Actualmente existen herramientas capaces de analizar perfiles sociales, fotografías, comentarios y publicaciones en cuestión de segundos para elaborar un dossier completo de la víctima.

A ello se suma el crecimiento de la IA generativa, que permite crear imágenes falsas, vídeos manipulados o incluso audios clonados con gran realismo.

«Cuantos más datos existen sobre una persona, más sencillo resulta generar contenidos falsos que parezcan auténticos. La inteligencia artificial está reduciendo la barrera de entrada para este tipo de ataques«, advierte Lambert.

Esta tecnología también facilita campañas de suplantación de identidad, fraude empresarial y desinformación.

Las filtraciones de datos multiplican el riesgo

Cuando una plataforma sufre una brecha de seguridad, el problema no termina con la publicación de las credenciales robadas.

Correos electrónicos, números de teléfono, fotografías o historiales de uso pueden terminar en foros utilizados por grupos criminales para preparar nuevos ataques mucho más elaborados.

«Una filtración no termina cuando aparecen los datos publicados. Muchas veces ese es precisamente el punto de partida para nuevos ataques», señala Lambert.

Los delincuentes cruzan esa información con los datos disponibles en redes sociales para construir mensajes prácticamente imposibles de distinguir de una comunicación legítima.

Del fraude económico al ciberespionaje

No todas las campañas persiguen únicamente obtener dinero.

En algunos países se han documentado operaciones dirigidas específicamente contra activistas y personas del colectivo LGTBI mediante aplicaciones falsas, programas espía y sofisticadas campañas de phishing destinadas a acceder a teléfonos móviles y recopilar información personal.

Aunque estas operaciones suelen dirigirse contra objetivos concretos, las mismas técnicas pueden reutilizarse posteriormente para ataques mucho más comunes, como el robo de cuentas, la suplantación de identidad o el acceso a información privada.

Cómo reducir la exposición digital

Eliminar completamente la huella digital resulta prácticamente imposible, pero sí es posible dificultar el trabajo de los atacantes.

Los especialistas recomiendan revisar periódicamente la privacidad de las redes sociales, limitar los permisos concedidos a las aplicaciones, activar la autenticación en dos pasos, utilizar contraseñas únicas para cada servicio, mantener dispositivos actualizados y desconfiar de cualquier mensaje inesperado que solicite información personal o invite a descargar archivos.

También conviene pensar dos veces antes de publicar determinados datos personales, ya que esa información puede utilizarse posteriormente para alimentar perfiles creados mediante inteligencia artificial.

Como resume Hervé Lambert: «No se trata de dejar de ser visibles, sino de ser conscientes de que nuestra identidad digital también forma parte de nuestra seguridad. Cuanto menos sepan los ciberdelincuentes sobre nosotros, más difícil les resultará convertir esa información en un ataque«.

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