La Guardia Civil ha detenido en Alicante a un presunto ciberdepredador sexual en serie al que se le atribuyen 36 delitos contra la libertad sexual de menores de 16 años. La investigación, desarrollada en el marco de la operación “Achillea”, ha permitido identificar por el momento a más de 20 víctimas, algunas de ellas de tan solo 8 años, repartidas por distintos puntos de España y del extranjero.
El caso vuelve a poner el foco en uno de los riesgos más graves de la vida digital de niños y adolescentes: el grooming, una técnica basada en la suplantación de identidad, la manipulación emocional y la creación de vínculos de confianza con fines sexuales.
Según la investigación, el detenido habría utilizado durante más de una década aplicaciones de mensajería y redes sociales para contactar con menores. Se hacía pasar por un joven llamado Juan y adaptaba su comportamiento para ganarse progresivamente la confianza de las víctimas.
La identidad falsa como puerta de entrada
El grooming no suele comenzar con una petición directa de imágenes íntimas. En muchos casos, el agresor dedica tiempo a construir una identidad creíble, imita el lenguaje de los menores, comparte supuestos intereses y busca generar una relación de confianza.
La suplantación digital permite ocultar la edad, el aspecto físico y la verdadera identidad del atacante. Una fotografía robada, un perfil aparentemente normal y una conversación mantenida durante semanas pueden ser suficientes para reducir las sospechas de la víctima.
En este caso, el investigado habría llegado incluso a presentarse como pareja sentimental de algunas menores. Tras conseguir ese vínculo emocional, presuntamente las convencía para que se grabaran o fotografiaran realizando actos de carácter sexual y le enviaran los archivos.
Los contenidos eran almacenados y organizados en una colección privada. Durante el registro del domicilio del acusado, los agentes intervinieron más de 200 dispositivos y soportes de almacenamiento, entre teléfonos móviles, ordenadores, discos duros externos y memorias USB.
En conjunto, el material intervenido tenía capacidad para almacenar alrededor de 18.000 gigabytes de información.
El análisis forense de más de 200 dispositivos
El Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Santa María de Guía se hizo cargo del análisis de los dispositivos. Este tipo de investigaciones requiere un trabajo forense complejo, ya que los agentes deben examinar grandes volúmenes de datos, recuperar archivos, identificar perfiles y establecer relaciones entre las cuentas utilizadas y las víctimas.
La investigación comenzó a raíz de una denuncia presentada en 2024 por una víctima residente en Gran Canaria. A partir de ella, los agentes pudieron seguir el rastro digital, identificar al presunto responsable y localizar el material almacenado.
El análisis de los equipos permitió encontrar una gran cantidad de vídeos e imágenes de abuso sexual infantil e identificar por ahora a más de 20 menores. La investigación podría continuar a medida que avance el examen de los archivos.
Este tipo de actuaciones demuestra la importancia de conservar las pruebas digitales. Conversaciones, nombres de usuario, números de teléfono, capturas de pantalla, direcciones de correo y enlaces pueden ser determinantes para localizar a un agresor.
Del engaño a la sextorsión
Una vez obtenida la primera imagen íntima, el riesgo aumenta considerablemente. El agresor puede utilizar ese contenido para amenazar a la víctima y exigir nuevas fotografías, vídeos o encuentros.
Esta práctica, conocida como sextorsión, se basa en el miedo a que las imágenes sean difundidas entre familiares, amigos o compañeros de clase.
La víctima puede sentir vergüenza, culpa o temor a ser castigada, lo que dificulta que pida ayuda. Por eso es fundamental transmitir a los menores que nunca son responsables del engaño y que deben acudir a un adulto de confianza cuanto antes.
Eliminar conversaciones o bloquear inmediatamente al agresor puede parecer la reacción más lógica, pero antes conviene conservar las pruebas. Los archivos y mensajes pueden ser esenciales para la investigación policial.

































