Instalar una aplicación gratuita puede parecer una decisión sin demasiadas consecuencias. Se descarga, se acepta la pantalla de permisos y se empieza a usar. Sin embargo, una investigación ha puesto el foco en un riesgo menos evidente: algunas apps que son gratis pueden utilizar la conexión a Internet del usuario para enviar tráfico de terceros.

El caso afecta a Bright Data, una empresa dedicada al negocio de los proxies residenciales. Su tecnología puede integrarse en aplicaciones gratuitas mediante un SDK, es decir, un componente de software que los desarrolladores incorporan dentro de sus apps. A través de ese sistema, dispositivos como móviles, ordenadores o incluso televisores inteligentes pueden acabar funcionando como puntos de salida para tráfico web de otras empresas.

Dicho de forma sencilla: una app instalada en tu dispositivo podría estar usando tu Internet para que otros visiten páginas web, recopilen datos o realicen tareas de scraping online.

Ad

Qué significa que usen tu conexión

Cuando una empresa quiere recopilar información de Internet de forma masiva, muchas páginas pueden bloquear sus solicitudes si detectan que proceden de centros de datos o servidores automatizados. En cambio, si esas peticiones llegan desde una conexión doméstica normal, parecen mucho más legítimas.

Ahí está el valor de las llamadas IP residenciales. Son direcciones de Internet asociadas a hogares reales. Para las empresas que hacen scraping o recopilación de datos, resultan muy útiles porque pueden ayudar a evitar bloqueos.

El problema es que esa IP residencial es la del usuario. Es decir, el tráfico no sale desde la empresa que paga el servicio, sino desde la conexión de una persona que ha instalado una app en su móvil, ordenador o smart TV.

El problema del consentimiento

Uno de los puntos más delicados está en cómo se explica al usuario lo que va a ocurrir. En algunos casos, las pantallas de consentimiento hablan de un uso “ocasional” del dispositivo y de la conexión. Sin embargo, la configuración técnica analizada permitiría hasta 200 GB de tráfico al mes en determinados escenarios.

Para un usuario medio, aceptar un uso “ocasional” no significa imaginar que su conexión pueda mover decenas o cientos de gigas de tráfico para terceros. Esa distancia entre lo que se entiende al aceptar y lo que técnicamente puede suceder es el centro del problema.

Además, la investigación apunta a que el SDK puede vincular dispositivos de una misma persona si utiliza aplicaciones de la misma compañía en el móvil y en el ordenador, tratándolos como un mismo usuario dentro de la red.

Por qué las smart TV son especialmente atractivas

Las televisiones inteligentes son un caso especialmente relevante. Suelen estar siempre enchufadas, conectadas a una red WiFi estable y con un consumo de datos que casi nadie revisa. A diferencia del móvil, el usuario rara vez comprueba qué conexiones hace una smart TV en segundo plano.

Eso las convierte en dispositivos muy útiles para una red de proxies. Pueden estar disponibles muchas horas, usar una conexión rápida y pasar desapercibidas dentro del hogar.

La investigación señala que Bright Data ha trabajado con desarrolladores de aplicaciones para televisores inteligentes, aunque estar en una lista de socios no significa automáticamente que una app concreta incluya hoy ese SDK. Cada caso tendría que comprobarse de forma individual.

La inteligencia artificial aumenta la demanda de estos datos

Este modelo ha ganado importancia por el crecimiento de la inteligencia artificial. Muchas empresas necesitan recopilar grandes cantidades de información de Internet para entrenar o alimentar sistemas de IA. Como cada vez más webs bloquean el scraping desde servidores, las conexiones residenciales se han vuelto más valiosas.

Por eso este tipo de redes generan preocupación. No se trata solo de una cuestión técnica, sino de transparencia: el usuario debe saber de forma clara si su conexión está siendo utilizada como parte de un negocio de datos.

Cómo pueden protegerse los usuarios

La primera medida es revisar qué aplicaciones gratuitas hay instaladas, especialmente en dispositivos que permanecen siempre conectados, como smart TV, móviles secundarios o tablets.

También conviene desconfiar de apps que ofrecen servicios gratuitos sin explicar con claridad cómo se financian. Si una aplicación pide aceptar el uso de la conexión para terceros, es importante leer bien qué implica.

La investigación también recomienda bloquear desde el router o con herramientas como Pi-hole o NextDNS algunos dominios asociados al SDK, como:

  • proxyjs.brdtnet.com
  • proxyjs.luminatinet.com
  • proxyjs.bright-sdk.com
  • clientsdk.bright-sdk.com
  • clientsdk.brdtnet.com

Este tipo de bloqueo puede impedir que el dispositivo actúe como relé de tráfico, aunque las direcciones podrían cambiar en el futuro.

MLuz Domínguez
Periodista especializada en ciberseguridad y tecnología. Mi enfoque se centra en analizar mundo de las aplicaciones y la seguridad especialmente en redes sociales. Con un interés constante en informar sobre avances, riesgos y sin olvidar la importancia de la prevención, busco compartir información precisa y comprensible para el usuario.

Deja un comentario

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre