La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más disruptivas de los últimos años. Las diferentes herramientas ya son capaces de generar imágenes, escribir textos, crear música o producir vídeos en cuestión de segundos.

Y, cómo no, también ha puesto sobre la mesa nuevos desafíos relacionados con la seguridad digital, la protección de datos y el impacto que la automatización puede tener sobre el empleo.

Hablamos con todo un experto en uno de los sectores donde la creatividad sigue siendo el principal motor de innovación: la animación y la producción audiovisual.

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Luis Junquera es director y cofundador de The Angry Metal Company. Además, ha participado en proyectos internacionales de gran repercusión y es el autor de la introducción de Devil May Cry para Netflix.

A lo largo de su trayectoria también ha desarrollado proyectos vinculados al cine, la animación y los videojuegos independientes, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas del sector.

Pregunta: Eres el autor de la intro de Devil May Cry de Netflix, una de las series más vistas a nivel mundial. ¿Cómo se construye una intro que sea capaz de quedarse en la cabeza de millones de personas?

Respuesta: Bueno, eso no es mérito mío. Ni de ningún otro director de intros del mundo. Si la gente recuerda una intro, es gracias al poder de la repetición. Es eso lo que nos hace recordar la sintonía de los Power Rangers treinta años después, pero no podemos acordarnos de ningún diálogo de esa serie.

Las intros se repiten en cada episodio. Por eso da igual lo malas que sean. Al final, si se repiten lo suficiente, la gente las recordará y a alguien le acabará gustando.

Dicho esto, la de Devil May Cry es bastante buena. No por mí, sino porque la calidad de la animación es sobresaliente. Yo lo único que hice fue diseñar los planos para presentar a los cuatro protagonistas de la temporada de la mejor forma posible.

“Animar a la subversión quizá sea lo más bonito que un ser humano le puede dar a otro”

P. Has dirigido y cocreado algunas de las series más subversivas de Netflix. ¿Qué entendías por “subversivo” hace diez años y qué significa hoy?

R. Animar a la subversión quizá sea lo más bonito que un ser humano le puede dar a otro. En el caso del cine, la subversión consiste en escribir una historia que incite a tu público a cambiar sus vidas, de alguna forma.

Hace 2.000 años lo más subversivo que había era el Nuevo Testamento. En 1880 era un libro llamado El Capital y hace 40, quizá era V de Vendetta.

Salvando las distancias, hace 10 años adaptamos sin licencia franquicias como Juez Dredd, Pokémon o Power Rangers con grandes dosis de violencia y contenido político.

El cambio con respecto al día de hoy es que cualquiera que quiera ser subversivo tiene que enfrentarse a tres grandes enemigos: la IA, las redes sociales y las grandes plataformas de streaming. Tres poderosas armas que defienden la mentalidad conservadora e institucional.

La mejor forma de ser subversivo hoy es escribiendo con papel y boli y pasando largas temporadas sin móvil. Gente de mucho éxito como Tarantino o Chris Nolan lo hace.

“No me parece que el formato del videojuego sea el óptimo para contar una historia. Es un entretenimiento genial y hay juegos con historias alucinantes”

P. También has dado el salto al videojuego indie. ¿Qué te permite contar un videojuego que el cine o una serie no pueden ofrecer?

R. Nada. No me parece que el formato del videojuego sea el óptimo para contar una historia. Es un entretenimiento genial y hay juegos con historias alucinantes que han marcado mi vida. Pero un videojuego no ofrece historia.

Un videojuego ofrece una experiencia. Y en esa experiencia los sentidos como el oído, la vista, el tacto o la geolocalización sí adquieren una relevancia especial que ni el cine, ni las series, ni siquiera la literatura pueden transmitir.

Empezar por la historia es uno de los grandes errores que he cometido cuando metía el hocico en el diseño de juegos. Enol (su socio) solía desesperarse conmigo, hasta que finalmente me di cuenta de que me gustan demasiado las historias, y eso me convierte en un pésimo diseñador de juegos.

Aunque sí que he trabajado como director de animación, arte y productor en algunos juegos, como Jay and Silent Bob Chronic Blunt Punch. Que, por cierto, ya está a la venta para todas las consolas y PC.

P. Desde fuera del mundo tecnológico, ¿la ciberseguridad te parece un problema real o algo que la mayoría solo recuerda cuando ocurre un gran ataque?

R. Soy un ignorante total en ese tema. Creo que sería una osadía por mi parte atreverme a responder esta cuestión.

P. ¿Alguna vez te han hackeado una cuenta o has tenido algún susto digital importante?

R. Un día fui a la comisaría de policía a denunciar una suplantación de identidad. Habían pedido un préstamo a mi nombre y el prestamista quería que lo devolviera yo.

Así que revisé la cuenta hackeada y encontré la IP del ordenador desde donde se había cometido la estafa. Yo supuse que sería una IP falsa, pero la policía me dijo que igual no, que “los malos suelen ser bastante tontos”.

Eso me dejó algo más tranquilo. Estoy acostumbrado a Moriarty y otros genios del mal de las películas, pero si es verdad que son tontos, pues mejor para todos.

“La IA a quien más va a perjudicar a la larga es a las grandes empresas y plataformas que dominan la industria hoy”

P. La inteligencia artificial ya está entrando en guiones, doblaje, edición o efectos visuales. ¿La ves como una herramienta liberadora o como una amenaza?

R. Es una amenaza para los pilares de la industria, porque está haciendo que mucha gente pierda su trabajo. Y a quien más va a perjudicar eso, a la larga, es a las grandes empresas y plataformas que dominan la industria hoy.

Por darte una imagen clara: si hace cinco años Paramount hubiera despedido a 2.000 trabajadores, esos trabajadores simplemente buscarían trabajo en otras 10 o 15 empresas de la competencia.

Si hacen lo mismo dentro de cinco años, esas 2.000 personas serán 2.000 nuevas empresas de la competencia.

P. Si una IA pudiera escribir un guion técnicamente perfecto, ¿crees que el público seguiría necesitando algo genuinamente humano?

R. Los humanos tenemos una ventaja enorme con respecto a la IA en este campo. Y es que todos los humanos vamos a morir. Nuestro tiempo es finito, nuestros cuerpos crecen hasta cierta edad, luego salimos de la protección que nos ofrecen quienes nos dieron vida, buscamos pareja, nos deterioramos y finalmente desaparecemos sin saber por qué, dejando un caparazón vacío que se descompone sin remedio.

Y eso es genial porque nos conecta de una forma que ningún ser inmortal podrá emular jamás. Ni la IA, ni los elfos, ni los hombres topo.

“Probablemente en 2035 cualquier usuario podrá crear su propio Netflix desde su casa en una tarde”

P. Imagina 2035: ¿qué crees que habrá cambiado más en el cine, la tecnología, el negocio o nuestra forma de consumir historias?

R. La IA es algo revolucionario. Experimentos médicos que antes llevaban cinco años ahora llevan cinco meses. Y cada vez va más rápido. Pero también cada vez se necesitan más recursos para mantener esas infraestructuras y los usuarios se están acostumbrando a malgastar toneladas de agua en refrigerar servidores para aplicar a sus fotos un filtro con el estilo del estudio Ghibli.

Así que no sé. Soy escéptico. Como necesitemos hidratarnos… los filtros con IA se van a ir a tomar por culo. Y con ellos toda la industria que sostiene el desarrollo de la IA.

Pero, en caso de no tener que hacerlo, en caso de que esto siga evolucionando como hasta ahora, probablemente en 2035 cualquier usuario podrá crear su propio Netflix desde su casa en una tarde.

No una peli, no. Un Netflix. Y eso convertirá al medio audiovisual en la industria más democrática de la historia.

Puedes ver su perfil completo y ponerte en contacto con Luis en su perfil de MyPublicInbox

https://www.mypublicinbox.com/angrymetal

 

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