Coca Cola ha comunicado que una de sus filiales en Estados Unidos ha sufrido un ataque de ransomware que ha obligado a detener temporalmente parte de su actividad industrial.

El incidente afecta a fairlife, empresa especializada en productos lácteos propiedad del grupo, y ha provocado la interrupción de determinados procesos de fabricación mientras avanzan las investigaciones.

La multinacional ha remarcado a medios de EEUU que el problema se limita a su negocio estadounidense y que las plantas situadas en Canadá o Europa, por ejemplo, continúan funcionando con normalidad.

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La compañía explicó que detectó un acceso no autorizado a una parte de sus sistemas tecnológicos y activó de inmediato los protocolos previstos para este tipo de incidentes.

Además de poner en marcha sus planes de continuidad de negocio, recurrió a especialistas externos en ciberseguridad para analizar el alcance del ataque y colaboró con las autoridades competentes con el objetivo de esclarecer lo ocurrido y acelerar la recuperación de los sistemas afectados.

El ataque afecta a la filial láctea de Coca-Cola en Estados Unidos

La empresa afectada es fairlife LLC, una marca conocida por comercializar leche ultrafiltrada y otras bebidas lácteas de alto valor añadido.

Según la información facilitada por The Coca-Cola Company, parte de la infraestructura informática utilizada en los procesos de producción quedó comprometida, motivo por el que decidió suspender temporalmente la fabricación en sus instalaciones de Estados Unidos como medida preventiva.

La multinacional quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a consumidores y distribuidores al asegurar que la calidad y la seguridad de los productos no se han visto comprometidas.

El incidente afecta exclusivamente a determinados sistemas tecnológicos empleados para gestionar la producción y no a la composición ni al control sanitario de los alimentos elaborados.

Por el momento, la investigación continúa abierta y la empresa reconoce que todavía no puede determinar con exactitud el alcance total del ataque.

Tampoco ha confirmado qué sistemas concretos pudieron verse comprometidos ni si los ciberdelincuentes lograron acceder a información sensible durante la intrusión.

Las consecuencias económicas todavía son una incógnita

Entre las primeras medidas adoptadas tras detectar el ataque figuran la activación del protocolo interno de respuesta a incidentes, la puesta en marcha del plan de continuidad operativa, la contratación de expertos independientes en ciberseguridad, la comunicación con las autoridades y el inicio de una investigación técnica para restaurar cuanto antes los servicios afectados.

Hasta la fecha, Coca Cola no ha informado de que se haya producido un robo de datos ni de que los responsables del ransomware hayan exigido el pago de un rescate.

No obstante, la empresa admite que la paralización temporal de parte de la producción en Estados Unidos podría tener consecuencias sobre la actividad de fairlife mientras se completa el proceso de recuperación tecnológica.

En la documentación remitida a los inversores, la compañía también advierte de que aún existen incertidumbres sobre las posibles repercusiones financieras y operativas derivadas del incidente, ya que la investigación sigue en curso y el análisis forense todavía no ha concluido.

Una de las empresas más reconocidas del planeta

The Coca-Cola Company es una de las mayores empresas de bebidas del planeta, con presencia en más de 200 países y territorios.

Su catálogo incluye marcas tan conocidas como Coca-Cola, Sprite, Fanta, Powerade, Minute Maid, Dasani, smartwater, Topo Chico, Costa Coffee, Del Valle, Simply, Santa Clara y fairlife.

Junto a su red de embotelladores, el grupo genera más de 700.000 puestos de trabajo en todo el mundo, por lo que cualquier interrupción relevante en sus operaciones despierta un gran interés dentro de la industria alimentaria.

El incidente se produce, además, en un contexto de crecimiento de los ataques de ransomware dirigidos contra grandes compañías.

Y es que, la industria manufacturera, la alimentación y las cadenas de suministro se encuentran entre los principales objetivos de los grupos criminales debido al elevado impacto que puede tener una interrupción de la producción.

Informes recientes de Google Cloud apuntan a que estas campañas continúan aumentando y que los delincuentes combinan el cifrado de sistemas con el robo de información y el uso de inteligencia artificial para hacer sus ataques más eficaces y difíciles de detectar.

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