Los ciberdelincuentes han comenzado a utilizar las direcciones de correo electrónico expuestas en las filtraciones atribuidas al grupo ShinyHunters para reforzar una nueva campaña de sextorsión. El objetivo no es acceder a los dispositivos de las víctimas, sino aprovechar que realmente aparecen en bases de datos comprometidas para dar credibilidad a un fraude que lleva años circulando por Internet.
Según ha avisado Malwarebytes, los atacantes envían mensajes en los que aseguran pertenecer al propio grupo ShinyHunters y afirman haber instalado malware en el ordenador o el teléfono de la víctima. En el correo sostienen que han obtenido acceso a la cámara, el micrófono, el historial de navegación y los contactos personales, e incluso aseguran haber grabado vídeos íntimos para exigir posteriormente un pago de 2.000 dólares en bitcoin.
Una filtración real utilizada para dar credibilidad al engaño
La principal novedad de esta campaña no reside en el contenido del mensaje, sino en la información utilizada para seleccionar a las víctimas.
Los investigadores han comprobado que muchas de las direcciones de correo empleadas pertenecen a personas afectadas por filtraciones atribuidas anteriormente a ShinyHunters. Entre ellas figuran usuarios de plataformas y compañías como Amtrak, Hallmark, ADT, Substack, Betterment, CarGurus, Panera Bread, McGraw Hill o el sistema educativo Canvas.
Este detalle permite a los delincuentes afirmar que obtuvieron el correo electrónico tras comprometer alguno de esos servicios, haciendo que la amenaza resulte mucho más convincente para quien sabe que su cuenta estuvo implicada en una filtración.
Sin embargo, Malwarebytes subraya que no existe ninguna evidencia de que los atacantes hayan comprometido los dispositivos de las víctimas ni de que dispongan de grabaciones, fotografías o vídeos privados. Se trata del mismo esquema de sextorsión utilizado desde hace años, pero reforzado con información procedente de brechas de datos reales.
ShinyHunters niega estar detrás de los correos
Tras analizar la campaña, varios investigadores llegaron incluso a contactar con ShinyHunters. Según Malwarebytes, el propio grupo negó ser el responsable del envío de estos mensajes de sextorsión.
Todo apunta a que los estafadores simplemente reutilizaron las bases de datos publicadas tras las filtraciones o adquirieron listas de direcciones de correo ya comprometidas para aumentar la credibilidad del fraude.
El incremento del rescate hasta los 2.000 dólares podría indicar precisamente que los delincuentes consideran estas listas más valiosas al dirigirse a personas que saben que sus datos ya fueron expuestos anteriormente.
Un fraude basado en el miedo
El funcionamiento de la estafa apenas ha cambiado. El mensaje intenta generar una reacción inmediata asegurando que la víctima dispone únicamente de 48 horas para realizar el pago antes de que los supuestos vídeos sean enviados a familiares, amigos o compañeros de trabajo.
Los delincuentes también afirman haber instalado malware en todos los dispositivos de la víctima y haber obtenido acceso completo al micrófono, la webcam y el teclado.
Sin embargo, los investigadores recuerdan que estas afirmaciones son falsas y que este tipo de campañas rara vez incluyen pruebas reales de las supuestas grabaciones. Su éxito depende exclusivamente del miedo, la vergüenza y la presión psicológica.
La campaña demuestra cómo las filtraciones de datos continúan teniendo consecuencias mucho tiempo después de producirse. Aunque los atacantes no hayan comprometido directamente los dispositivos, disponer de información obtenida en brechas anteriores les permite construir fraudes mucho más creíbles y aumentar las probabilidades de que algunas víctimas cedan al chantaje.
































