Cada vez son más las personas que utilizan WhatsApp desde el ordenador para trabajar o gestionar conversaciones personales sin depender del teléfono móvil.

Esa comodidad también ha despertado el interés de los ciberdelincuentes, que han encontrado una nueva vía para distribuir programas maliciosos aprovechando la confianza que generan los mensajes enviados por contactos conocidos.

Una reciente investigación de la empresa de ciberseguridad Kaspersky ha advertido de una campaña activa que afecta, entre otros países, a España.

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El ataque se centra en el envío de archivos aparentemente legítimos a través de WhatsApp Web o de la aplicación de escritorio, con el objetivo de que la víctima los abra y permita, sin saberlo, la instalación de software malicioso en su equipo.

Cómo consiguen infectar los ordenadores

El método empleado combina técnicas de ingeniería social con la descarga de código malicioso alojado previamente en servicios en la nube. El usuario recibe un documento que parece habitual, como una factura, un justificante de pago o un extracto bancario, y al ejecutarlo inicia la infección del ordenador.

Los expertos explican que los atacantes aprovechan el creciente uso de WhatsApp Web para intentar comprometer equipos desde los que, en muchos casos, también se accede al correo electrónico, aplicaciones bancarias o plataformas de trabajo.

Una vez instalado el malware, los delincuentes pueden intentar robar credenciales, información personal, documentos e incluso datos financieros.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) recuerda además que algunos ataques utilizan cuentas reales que previamente han sido comprometidas. De esta forma, el archivo llega desde un contacto conocido, aumentando considerablemente la confianza de la víctima y las posibilidades de éxito del fraude.

Cuándo una cuenta puede estar comprometida

Los expertos señalan dos escenarios especialmente habituales.

  • El primero consiste en que un atacante consiga registrar el número de teléfono de la víctima en otro dispositivo. Para lograrlo necesita obtener el código de verificación enviado por SMS, algo que puede conseguir mediante engaños o a través de ataques de duplicado fraudulento de la tarjeta SIM.
  • La segunda posibilidad es que los ciberdelincuentes vinculen la cuenta de WhatsApp a otro ordenador. Esto puede ocurrir si tienen acceso físico al equipo o, con mayor frecuencia, después de haber infectado previamente el ordenador y robado las cookies de sesión del navegador.

Existen varias señales que pueden indicar que la cuenta ya no está bajo el control exclusivo del usuario.

Entre ellas destacan la aparición de sesiones abiertas en dispositivos desconocidos, mensajes marcados como leídos sin haberlos abierto, conversaciones enviadas que el propietario no recuerda haber escrito, notificaciones inesperadas o el aviso de que la cuenta ha sido registrada en otro dispositivo.

Cómo reducir el riesgo

Los especialistas recomiendan desconfiar de cualquier archivo recibido, incluso cuando proceda de alguien conocido. Antes de abrir un documento inesperado resulta aconsejable confirmar por otro canal, como una llamada telefónica, que realmente ha sido enviado por esa persona.

También es importante activar la verificación en dos pasos de WhatsApp, revisar periódicamente los dispositivos vinculados a la cuenta y no compartir nunca los códigos de verificación recibidos por SMS o dentro de la propia aplicación.

Otro aspecto fundamental es evitar utilizar WhatsApp Web en ordenadores públicos o en equipos cuya seguridad no esté garantizada. En estos dispositivos existe un mayor riesgo de que queden sesiones abiertas o de que el sistema esté comprometido.

Asimismo, conviene prestar especial atención a archivos con extensiones potencialmente peligrosas, entre ellas .exe, .bat, .cmd, .js, .ps1, .vbs y .vbe. Si no se conoce con certeza su procedencia, lo más seguro es no ejecutarlos.

Qué hacer si sospechas que tu equipo está infectado

Si existen indicios de que el ordenador ha sido comprometido, la primera medida consiste en desconectarlo de Internet para limitar la comunicación del malware con los servidores de los atacantes.

A continuación, es recomendable realizar un análisis completo con un programa de seguridad actualizado y cambiar las contraseñas de los servicios utilizados desde ese equipo, siempre empleando otro dispositivo que se considere seguro.

También resulta conveniente revisar las sesiones activas de WhatsApp y cerrar aquellas que no hayan sido autorizadas, además de comprobar que no existen modificaciones sospechosas en la configuración de la cuenta.

Un fraude que sigue evolucionando

Este tipo de campañas no son nuevas, aunque sí evolucionan constantemente para adaptarse a los hábitos digitales de los usuarios. Microsoft ya alertó durante este año sobre ataques similares, mientras que Trend Micro documentó una campaña con una metodología prácticamente idéntica durante 2025.

Los expertos coinciden en que los ciberdelincuentes seguirán utilizando plataformas de mensajería muy populares para distribuir malware, ya que combinan rapidez, confianza entre contactos y un elevado volumen de intercambio de documentos.

Por ello, mantener una actitud prudente y verificar cualquier archivo inesperado continúa siendo la mejor defensa frente a este tipo de amenazas.

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