La posibilidad de que un ciberataque altere servicios básicos ha llevado a Reino Unido a preparar a su población para escenarios que, hasta hace unos años, parecían impensables.
El Gobierno británico trabaja en una campaña nacional que recomendará a los ciudadanos disponer en casa de alimentos, agua, medicamentos y otros productos esenciales para afrontar una emergencia.
La iniciativa está vinculada al aumento de las amenazas procedentes de estados considerados hostiles y, especialmente, al temor por las operaciones híbridas atribuidas a Rusia.
Londres considera que una ofensiva no tendría por qué comenzar con tropas o misiles. Un ciberataque contra la red eléctrica, las comunicaciones o los sistemas de distribución podría generar graves problemas en pocas horas.
Un kit de emergencia para afrontar cortes de servicios básicos
La campaña está prevista para este invierno y detallará qué productos deberían guardar las familias.
Aunque el listado definitivo todavía no se ha difundido, la estrategia contempla alimentos de larga duración, medicamentos y herramientas que puedan resultar útiles si se interrumpe temporalmente el funcionamiento normal de determinados servicios.
El objetivo es extender una cultura de prevención que ya existe en otros países europeos. No se plantea como una llamada a realizar compras masivas, sino como una forma de garantizar cierta autonomía doméstica durante los primeros días de una crisis.
Darren Jones, secretario del primer ministro, ha defendido que esta preparación puede aliviar también la presión sobre los equipos públicos. «Estar preparados no solo ayuda a las personas a mantenerse a salvo a sí mismas y a sus familias, sino que también permite que los servicios de emergencia centren sus esfuerzos en ayudar a los más vulnerables», ha señalado.
La preocupación se centra en las consecuencias en cadena de una ofensiva digital. «Un ciberataque puede afectar al acceso a la electricidad, al agua, a las conexiones telefónicas o al abastecimiento de alimentos», ha advertido Jones.
Rusia y el riesgo de un ataque híbrido
Reino Unido afronta intentos de intrusión contra sus infraestructuras críticas prácticamente a diario. La amenaza incluye operaciones de espionaje, robo de información, sabotaje digital y campañas de desinformación destinadas a generar desconfianza entre la población.
Uno de los incidentes recientes más preocupantes estuvo relacionado con el acceso de ciberdelincuentes rusos a cuentas de correo electrónico utilizadas por funcionarios y personal del Ministerio de Asuntos Exteriores. Las credenciales comprometidas podían facilitar nuevas intrusiones en sistemas sensibles y algunas contraseñas llegaron a ofrecerse en espacios de la dark web por cantidades superiores a 50.000 euros.
El Gobierno británico quiere comprobar hasta qué punto el país sería capaz de responder a una crisis combinada. Para ello, durante el próximo año organizará simulacros de ataques híbridos.
Estos ejercicios recrearán situaciones en las que una ofensiva convencional coincida con ciberataques, manipulación informativa y problemas en servicios estratégicos.
Cientos de funcionarios participarán en un ejercicio nacional de defensa territorial destinado a coordinar la reacción de diferentes organismos. La prioridad será detectar fallos, evaluar los protocolos existentes y mejorar la comunicación entre administraciones y servicios de seguridad.
Suecia, Noruega y Alemania ya preparan a sus ciudadanos
La estrategia británica sigue una tendencia que se ha extendido por Europa. Suecia ha recomendado almacenar agua, comida y ropa de abrigo, además de disponer de una radio alimentada con pilas para recibir información si se producen cortes eléctricos o fallos en internet.
Noruega ha incluido los medicamentos entre los productos prioritarios y ha aconsejado contar con pastillas de yodo dentro de sus planes de preparación ante determinadas emergencias nucleares.
Alemania, por su parte, ha recuperado el debate sobre los refugios y la posibilidad de adaptar sótanos y espacios privados para proteger a la población.
La Unión Europea también ha defendido que los hogares dispongan de reservas suficientes para superar las primeras 72 horas de una emergencia.
Entre los productos habitualmente recomendados aparecen el agua embotellada, las conservas, cerillas y herramientas multiusos. También se aconseja proteger copias de los documentos de identidad mediante fundas impermeables.
La filosofía de estos planes es sencilla: durante las primeras horas de una crisis grave, los servicios públicos podrían tener dificultades para atender simultáneamente a millones de ciudadanos.
Las escuelas y universidades también recibirán instrucciones
El programa británico no estará dirigido únicamente a los adultos. Las escuelas y universidades recibirán pautas específicas para enseñar a niños y jóvenes cómo actuar ante interrupciones de electricidad, comunicaciones u otros servicios esenciales.
El Ejecutivo prepara «una campaña nacional de concienciación sobre la resiliencia» con medidas sencillas que puedan adoptarse antes de que ocurra una emergencia. La intención es que la población conozca los protocolos y sepa cómo reaccionar sin depender exclusivamente de instrucciones de última hora.
La Revisión Estratégica de Defensa británica ya alertó de ataques diarios procedentes de estados hostiles, entre los que señalaba a Rusia e Irán. El documento advertía sobre operaciones de espionaje, amenazas cibernéticas y campañas de manipulación de la información.
En relación con Vladimir Putin, el informe aseguraba que había demostrado «voluntad de usar la fuerza militar, infligir daño a civiles y amenazar con el uso de armas nucleares».
Londres sitúa 2030 como una fecha de especial riesgo
Las advertencias han ganado intensidad durante las últimas semanas. El primer ministro, Keir Starmer, ha explicado que las agencias de inteligencia occidentales contemplan la posibilidad de una agresión rusa contra un miembro de la OTAN en los próximos años.
«Podría haber un ataque de Rusia contra la OTAN para 2030», afirmó durante la presentación de los planes británicos de inversión en defensa. «Pueden ver la urgencia y la prioridad que le estamos dando a este asunto», añadió.































