Un joven de 21 años residente en Florida ha sido detenido acusado de participar en una operación de cibercriminalidad que habría utilizado videojuegos infectados con malware para robar más de 220.000 dólares en criptomonedas. Según la investigación del FBI, el grupo logró comprometer alrededor de 8.000 ordenadores y acceder a decenas de monederos digitales entre mayo de 2024 y febrero de 2026.
El detenido ha sido identificado como Zyaire Dontaevious Zamarion Wilkins. Las autoridades le acusan de haber dirigido, junto a otros presuntos colaboradores no identificados, una campaña sofisticada en la que se distribuyeron al menos ocho videojuegos con código malicioso. Aunque la acusación no identifica de forma expresa la tienda digital que alojaba los títulos infectados, sí menciona varios juegos que estuvieron disponibles en Steam hasta fechas recientes.
Entre los títulos señalados en la denuncia figuran BlockBlasters, Dashverse, Lunara y PirateFi, todos ellos retirados tras conocerse la investigación. El FBI ya había advertido anteriormente de la presencia de malware en algunos juegos de la plataforma y pidió a los usuarios que los hubieran descargado que contactaran con las autoridades.
Videojuegos como señuelo para infectar ordenadores
La operación se apoyaba en una técnica especialmente peligrosa: insertar malware en videojuegos aparentemente legítimos. Los usuarios descargaban e instalaban los títulos sin sospechar que, junto al juego, estaban introduciendo en sus equipos una herramienta diseñada para robar información sensible.
Según los investigadores, los sospechosos promocionaban los juegos infectados en redes sociales y plataformas de mensajería como Discord, Telegram, X y LinkedIn. Además, habrían utilizado bots para identificar a usuarios con grandes cantidades de criptomonedas y contactar con ellos de forma directa.
Este tipo de estrategia combina distribución masiva con objetivos seleccionados. Por un lado, los atacantes buscaban infectar el mayor número posible de equipos. Por otro, intentaban localizar víctimas con monederos digitales de alto valor para maximizar el beneficio económico.
El malware estaba diseñado para extraer contraseñas y otros datos sensibles almacenados en los ordenadores comprometidos. Con esa información, los atacantes podían acceder a cuentas, servicios y monederos online para sustraer criptomonedas.
Al menos 80 monederos afectados
El FBI calcula que la red logró robar al menos 220.000 dólares de aproximadamente 80 monederos de criptomonedas. Sin embargo, otros análisis apuntan a que el alcance de la campaña podría haber sido mayor en algunos de los juegos infectados.
El investigador forense especializado en criptomonedas ZachXBT y el repositorio de malware vx-underground atribuyen solo a BlockBlasters alrededor de 150.000 dólares robados, con una horquilla de entre 261 y 478 víctimas. Entre los afectados se encontraba el streamer de Twitch RastalandTV, a quien en septiembre de 2025 le habrían robado 32.000 dólares recibidos como donaciones de sus seguidores para ayudarle a cubrir gastos médicos durante un tratamiento contra el cáncer.
El caso ilustra el valor que los ciberdelincuentes atribuyen a las comunidades de videojuegos y criptomonedas. Muchos usuarios manejan activos digitales, utilizan wallets conectadas al navegador y participan en servidores de Discord o Telegram donde es más fácil distribuir enlaces, recomendaciones o supuestas novedades.
El rastro de las tarjetas regalo
Uno de los elementos clave para seguir la pista del dinero fue el uso de tarjetas regalo. Según el FBI, los investigadores vincularon parte del bitcoin robado con más de 150 tarjetas de Bitrefill, una plataforma que permite comprar tarjetas regalo y servicios digitales con criptomonedas.
Esas tarjetas habrían sido utilizadas principalmente para pagar pedidos de Uber Eats. Este tipo de conversión es habitual en operaciones de cibercrimen de menor y mediana escala, ya que permite transformar criptomonedas robadas en productos o servicios cotidianos sin pasar necesariamente por canales bancarios tradicionales.
Según medios locales de Miami, conversaciones recuperadas de Signal en los dispositivos del desarrollador vincularían a Wilkins con la campaña. En esos mensajes, el sospechoso, que presuntamente utilizaba el alias Sibel.eth en la dark web, habría comprado un troyano de acceso remoto por 10.000 dólares y debatido métodos para engañar a las víctimas y conseguir que aprobaran transacciones fraudulentas de criptomonedas.































