El comercio electrónico es un terreno fértil para los ciberdelincuentes. Un gran ejemplo es DoppelCart, una gigantesca infraestructura de tiendas falsas y fraudulentas creadas para hacerse pasar por comercios reales y conseguir información bancaria de los compradores.

Y ojo porque la dimensión de la operación supera ampliamente la de otras redes similares detectadas hasta ahora.

Una investigación reciente atribuye a DoppelCart más de 119.000 dominios utilizados para desplegar comercios falsos.

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De ellos, más de 105.000 continuarían operativos. Buena parte emplea el dominio de nivel superior .SHOP y, según los datos analizados, las páginas vinculadas a esta campaña representan aproximadamente el 2,72% de todos los sitios existentes bajo este TLD.

Más de 119.000 dominios asociados a DoppelCart

La compañía alemana de ciberseguridad Nebty, responsable de identificar la infraestructura, considera que se trata del mayor conjunto de tiendas fraudulentas documentado públicamente atendiendo al número de dominios.

Y claro, la magnitud queda más clara al compararlo con BogusBazaar, una operación descubierta anteriormente que llegó a utilizar alrededor de 75.000 páginas fraudulentas. A aquella red se le atribuyeron aproximadamente 850.000 transacciones potencialmente fraudulentas.

En DoppelCart existe además un elevado grado de estandarización. Benedikt Scheungraber, CEO de Nebty, explicó que el 96% de las tiendas confirmadas dentro de la red comparte archivos de compilación idénticos. La infraestructura estaría concentrada alrededor de 27 backends de comercio electrónico.

Esta característica permite desplegar enormes cantidades de páginas siguiendo prácticamente el mismo esquema técnico, aunque ante el consumidor aparenten ser establecimientos completamente diferentes.

Más de 44.000 marcas imitadas

La apariencia de las tiendas constituye una de las claves del fraude. Los responsables copian elementos de negocios auténticos, desde fotografías y catálogos hasta nombres de productos, textos descriptivos y elementos de marca.

En determinadas ocasiones, algunos recursos visuales incluso se cargan directamente desde los servidores pertenecientes a las empresas legítimas.

Nebty ha contabilizado 44.182 marcas diferentes suplantadas por DoppelCart. La mediana se sitúa en dos tiendas clonadas por cada marca, aunque determinadas compañías reciben una atención mucho mayor.

SodaStream, Velasca, CurrentBody, Daniel Wellington, Dreame, Horze, MOVA y SPARK PAWS figuran entre las marcas especialmente afectadas, con más de 30 establecimientos falsos identificados para cada una.

Para convencer al comprador, las páginas recurren además a una estrategia habitual en este tipo de estafas: precios aparentemente irresistibles. En numerosos casos se anuncian rebajas que alcanzan el 65%, una cifra diseñada para captar a usuarios que buscan productos concretos al menor precio posible.

El pago permite capturar los datos de la tarjeta

El peligro aumenta cuando la víctima llega a la pantalla de pago. El análisis de diferentes páginas pertenecientes a DoppelCart encontró código preparado para recopilar prácticamente toda la información necesaria para utilizar fraudulentamente una tarjeta bancaria.

Entre los datos capturados aparecen el número completo de la tarjeta, la fecha de caducidad y el código de seguridad. A ello se suman el nombre del titular, correo electrónico, teléfono y dirección física introducida durante el supuesto proceso de compra.

La información no permanece simplemente almacenada en el comercio falso. Los campos introducidos por el usuario son transmitidos en tiempo real mediante WebSockets hacia la infraestructura de comando y control utilizada por los responsables de la operación.

Todavía existe otro elemento especialmente relevante: el sistema puede interceptar también el código de confirmación de un solo uso enviado por el banco.

De esta forma, los delincuentes podrían intentar utilizar ese código para superar determinadas medidas de autenticación aplicadas a los pagos electrónicos.

Las empresas legítimas también sufren las consecuencias

DoppelCart genera un segundo problema para las compañías cuya identidad ha sido copiada. Algunas páginas fraudulentas muestran como contacto la dirección auténtica de atención al cliente de la marca.

Cuando el producto comprado nunca llega, la víctima puede terminar reclamando directamente a la empresa real, que desconoce la operación. El fraude provoca así daños económicos para los consumidores y problemas reputacionales y de atención al cliente para negocios que no han participado en la transacción.

Nebty asegura que trató de ponerse en contacto con el principal proveedor de alojamiento utilizado por los sitios asociados a DoppelCart, aunque no obtuvo respuesta.

La firma alemana ha habilitado además una base de datos en la que las empresas pueden comprobar los dominios identificados dentro de la infraestructura.

El objetivo es facilitar la detección de páginas que estén utilizando indebidamente sus marcas y acelerar las medidas necesarias frente a las suplantaciones.

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