Siguen conociéndose nuevos detalles sobre el ciberataque sufrido por Adif y Renfe. Después de que el análisis del incidente elevara su alcance hasta unos 500 GB de información y más de 150 millones de registros, la investigación se centra también en cómo consiguieron los ciberdelincuentes acceder a los sistemas y qué papel pudo desempeñar la inteligencia artificial en el ataque.
Según informaciones publicadas por El Mundo y recogidas posteriormente por The Cyber Express, fuentes próximas a la investigación apuntan a que la organización criminal habría utilizado un sistema de inteligencia artificial similar a los desarrollados por Anthropic durante el ataque inicial contra Adif.
De confirmarse, supondría un elemento especialmente relevante en el incidente, aunque por ahora ni Adif ni Renfe han confirmado oficialmente qué modelo de IA se habría utilizado ni qué tareas habría realizado durante la intrusión.
La IA habría intervenido en el ataque inicial a Adif
La información conocida hasta ahora sitúa el comienzo del incidente en sistemas de Adif previamente comprometidos. Estos mantenían conexiones con determinados sistemas de Renfe, lo que habría permitido que el incidente terminara alcanzando también a la operadora ferroviaria.
La novedad está en el supuesto método utilizado para conseguir ese primer acceso. Las fuentes citadas por El Mundo apuntan a una organización criminal que habría empleado “un sistema similar” a la inteligencia artificial de Anthropic para atacar los sistemas de Adif.
Sin embargo, todavía no existe un informe técnico público que explique exactamente cómo se habría empleado esta tecnología.
Por tanto, no puede determinarse si la IA se utilizó para localizar vulnerabilidades, automatizar determinadas fases del ataque, generar código, analizar los sistemas comprometidos o realizar otras tareas. Tampoco se ha confirmado que un agente de IA ejecutara de manera autónoma todo el proceso.
La diferencia es importante: utilizar una herramienta de IA como apoyo durante un ciberataque no significa necesariamente que la inteligencia artificial haya realizado por sí sola la intrusión.
Las sospechas apuntan a un grupo extranjero
La identidad de los responsables continúa siendo otra de las grandes incógnitas.
Según informaciones de La Razón recogidas por The Cyber Express, fuentes conocedoras del caso consideran que el modus operandi apunta hacia un grupo extranjero.
Hasta ahora, sin embargo, no se ha identificado públicamente a ninguna organización concreta ni existe una atribución oficial del ataque. Tampoco se ha informado de una reivindicación pública por parte de algún grupo de ciberdelincuentes.
Adif presentó una denuncia y trasladó la información recopilada al Centro Criptológico Nacional (CCN), que participa en la respuesta y análisis del incidente.
Un ataque precedido por semanas de intentos de intrusión
El ataque tampoco se produjo sin señales previas. Renfe ha explicado que durante varias semanas había registrado intentos continuados de ataque contra sus sistemas, aunque estos habían sido detectados y bloqueados por sus mecanismos de seguridad.
La diferencia en este caso es que los indicios técnicos sitúan el origen del incidente en sistemas de Adif previamente comprometidos e interconectados con los de Renfe.
Tras detectar la intrusión, la operadora activó sus protocolos de respuesta, aisló los entornos potencialmente afectados e implantó medidas adicionales de protección con ayuda de especialistas independientes en ciberseguridad.
Adif hizo lo propio en sus sistemas. Sus páginas web permanecieron temporalmente fuera de servicio, mientras que la web de Renfe siguió funcionando.
Más de 150 millones de registros afectados
El posible uso de inteligencia artificial se conoce después de que nuevas informaciones ampliaran considerablemente el alcance inicialmente conocido del incidente.
Como contamos ayer, el análisis forense habría detectado la sustracción de aproximadamente 500 GB de información y tablas que suman más de 150 millones de registros.
Entre ellos habría alrededor de 20 millones de registros de usuarios, más de 20 millones considerados de alto riesgo con información como nombres, apellidos, teléfonos, correos electrónicos, DNI, fechas de nacimiento y direcciones postales, además de más de 100 millones de registros relacionados con datos nominativos de billetes.
Estas cifras proceden de informaciones periodísticas basadas en fuentes conocedoras de la investigación y no han sido detalladas oficialmente por Renfe con ese nivel de precisión.
La compañía sí confirmó inicialmente el acceso a información de usuarios y aseguró que no había encontrado evidencias de acceso a datos bancarios, financieros o medios de pago.

































