El FBI acaba de sufrir una de las brechas de seguridad más graves de su historia después de que un grupo de ciberdelincuentes consiguiera llevar a cabo un ciberataque accediendo a información altamente sensible y perteneciente a miles de trabajadores y antiguos empleados de la agencia estadounidense.

Entre los archivos comprometidos figuran datos personales, historiales médicos e información relacionada con agentes destinados a investigaciones especialmente delicadas.

El ataque tuvo como objetivo el portal de empleo FBIJobs.gov, utilizado por la Oficina Federal de Investigación para gestionar procesos relacionados con su personal.

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Los atacantes aseguran haber obtenido expedientes correspondientes a alrededor de 60.000 empleados y exempleados, una cifra que multiplica las posibles consecuencias del incidente.

Números de la Seguridad Social, direcciones y datos médicos

La información sustraída va mucho más allá de nombres o correos electrónicos. Los archivos incluyen números de la Seguridad Social, direcciones postales, puestos desempeñados dentro del FBI y documentación procedente de las evaluaciones médicas de los trabajadores.

Entre los documentos comprometidos habría resultados de análisis de sangre y orina realizados para determinar la aptitud médica de los empleados, además de informes psiquiátricos y datos personales relacionados con sus cónyuges.

El FBI comunicó internamente a su plantilla que había declarado un “incidente de ciberseguridad”. Según la información trasladada a los empleados, la brecha había permitido acceder a información personal identificable.

La propia agencia ya había reconocido públicamente días antes que estaba investigando el ataque. “El FBI tiene constancia de que un grupo de ciberdelincuentes afirma haber comprometido el portal FBIJobs.gov y haber afectado supuestamente a la información de identificación personal (PII) de los empleados del FBI”, señaló.

El origen exacto de la brecha sigue bajo investigación

Una de las incógnitas es cómo consiguieron los atacantes entrar en la infraestructura. El FBI reconoce que todavía debe determinarse si el punto inicial del incidente se encontraba directamente en sus sistemas o en alguno de los proveedores tecnológicos externos relacionados con la plataforma.

“Estamos investigando este asunto de forma activa y exhaustiva y colaborando estrechamente con los proveedores externos que dan soporte a FBIJobs.gov para mitigar cualquier riesgo”, indicó la agencia.

La autoría fue reivindicada por ShinyHunters, un grupo conocido por ataques anteriores contra grandes organizaciones. Los ciberdelincuentes aseguran que consiguieron penetrar en los sistemas mediante un servidor de Oracle PeopleSoft, una plataforma utilizada para la gestión de recursos humanos.

Los atacantes no quieren dinero

El incidente presenta además una particularidad: los responsables no habrían exigido un rescate económico para devolver o eliminar la información.

Su reclamación estaría relacionada con un informe anterior elaborado por el FBI. Los atacantes habrían solicitado que la agencia rectificara un documento cuyo contenido consideraban ofensivo, alejándose así del modelo habitual de ransomware basado en exigir grandes cantidades de dinero.

El valor de la información sustraída, sin embargo, puede ser considerable. Los archivos comprometidos no contienen únicamente información administrativa o sanitaria.

Agentes relacionados con Rusia, China y el narcotráfico

Entre los documentos habría datos vinculados a agentes que participan en investigaciones confidenciales sobre Rusia, China y organizaciones dedicadas al narcotráfico. La exposición de estas identidades puede convertir una brecha informática en un problema de seguridad nacional.

El especialista en seguridad nacional Justin Sherman ha calificado el incidente como un “desastre de contrainteligencia”. La combinación de datos profesionales, familiares, sanitarios y personales podría facilitar campañas de ingeniería social extremadamente precisas.

Los afectados podrían enfrentarse a suplantaciones de identidad, ciberestafas, chantajes o intentos de captación por servicios de inteligencia extranjeros. Un atacante que conozca simultáneamente la dirección, el puesto profesional, información médica y las relaciones familiares de una persona dispone de numerosos elementos para diseñar operaciones dirigidas específicamente contra ella.

La investigación deberá aclarar ahora el alcance real del robo, determinar cómo se produjo el acceso y establecer cuántos de esos aproximadamente 60.000 expedientes contienen información especialmente sensible.

Para el FBI, el problema ya no consiste únicamente en cerrar la vulnerabilidad: también tendrá que gestionar durante años los riesgos derivados de unos datos que, una vez sustraídos, difícilmente pueden volver a considerarse secretos.

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