Durante los últimos años, recibir una llamada de un número desconocido se ha convertido casi en una pequeña prueba de paciencia. A veces es una oferta comercial. Otras, una llamada automática. En el peor de los casos, un intento de estafa. El usuario ve un número en la pantalla, muchas veces con apariencia de móvil o de fijo local, y tiene que decidir en segundos si responde o no. El Gobierno ha aprobado nuevas medidas relacionadas con la numeración telefónica que, aunque pueden parecer muy técnicas, tienen una lectura directa para los ciudadanos: ordenar mejor quién puede usar determinados números y cerrar algunas vías que podían facilitar usos confusos o poco transparentes.
El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha publicado dos resoluciones que actualizan el uso de la numeración para servicios máquina a máquina, conocidos como M2M, y para servicios vocales nómadas, es decir, llamadas de voz prestadas a través de internet. El objetivo principal es evitar que se agoten antes de tiempo los números móviles y fijos, pero el efecto colateral es importante: el spam telefónico lo tendrá algo más difícil para camuflarse.

Las máquinas ya no podrán ocupar números móviles normales

El primer cambio afecta a los servicios Machine to Machine. Son comunicaciones entre dispositivos que se producen de forma automática o con una intervención humana mínima. No hablamos de una persona llamando a otra, sino de máquinas que se comunican para enviar datos, activar avisos o permitir el control remoto de equipos.

Estos servicios se utilizan, por ejemplo, en alarmas, ascensores conectados, sensores agrícolas, vehículos, sistemas de telecontrol, contadores inteligentes o dispositivos industriales. Muchos de estos equipos necesitan una línea para comunicarse con una central o con una plataforma remota.

Hasta ahora, estos servicios podían utilizar numeración móvil convencional. Es decir, números similares a los de cualquier teléfono móvil personal. También existía una numeración específica para ellos: números de 13 dígitos que empiezan por el código 59.

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La nueva resolución cambia las reglas. Desde el 1 de julio de 2026, todos los nuevos servicios M2M tendrán que usar obligatoriamente numeración de 13 dígitos con prefijo 59. Ya no podrán solicitar números móviles normales.

Para los servicios que ya están funcionando con numeración móvil, el Gobierno da más margen. Tendrán hasta el 1 de enero de 2031 para migrar al nuevo rango 59. Es decir, no habrá un apagón inmediato, sino una transición progresiva.

Tres millones de números móviles liberados

El cambio permitirá liberar cerca de tres millones de números móviles que actualmente están ocupados por servicios M2M. La cifra ayuda a entender la dimensión del problema. Cada vez hay más dispositivos conectados y, si todos usan numeración móvil tradicional, el sistema acaba tensionándose.

Los números de teléfono no son infinitos. Forman parte de un plan nacional de numeración que debe repartirse entre móviles, fijos, servicios especiales, empresas, comunicaciones por internet y otros usos. Si millones de máquinas ocupan números pensados para líneas móviles, se acelera el riesgo de agotamiento.

Pero, además, hay un segundo problema: la confusión. Para el usuario, un número móvil suele asociarse a una persona o a una línea móvil normal. Si también lo utilizan máquinas, alarmas, sensores o sistemas automáticos, el sistema se vuelve menos claro.

Y esa falta de claridad es precisamente uno de los terrenos donde mejor se mueve el spam telefónico.

Qué tiene que ver esto con las llamadas spam

Conviene dejarlo claro: esta medida no va a eliminar de golpe las llamadas comerciales no deseadas. Tampoco acabará por sí sola con las estafas telefónicas. El spam utiliza muchas vías distintas: llamadas desde centralitas, numeración nacional, números internacionales, llamadas automatizadas, suplantación de identidad y servicios de voz por internet.

Pero ordenar la numeración sí ayuda. Si cada tipo de servicio usa un rango más claro, resulta más fácil saber qué clase de comunicación hay detrás de un número. Las máquinas irán al prefijo 59. Los móviles convencionales quedarán menos ocupados por dispositivos conectados. Y los servicios de voz por internet también tendrán nuevas limitaciones.

En seguridad, la transparencia importa. Cuanto más mezclados están los usos, más fácil es camuflar prácticas abusivas. Cuanto más claro es el sistema, más fácil resulta detectar comportamientos anómalos, aplicar controles y bloquear usos indebidos.

El otro cambio clave: las llamadas por internet

La segunda resolución afecta a los servicios vocales nómadas. Son servicios de voz que funcionan mediante conectividad IP, es decir, llamadas a través de internet. Hasta ahora, estos servicios podían utilizar numeración que empieza por 51, pero también numeración geográfica de ámbito provincial, con códigos 8XY.

El Gobierno elimina esta segunda posibilidad. A partir de ahora, los servicios vocales nómadas solo podrán utilizar numeración que empiece por 51. La numeración provincial quedará liberada para el servicio telefónico fijo convencional.

Este punto es especialmente relevante para el spam telefónico. Hasta ahora, determinados servicios podían utilizar números geográficos conectados de forma remota, lo que permitía aparentar una presencia local. Dicho de forma sencilla: una llamada podía parecer hecha desde una provincia concreta, aunque realmente el servicio no estuviera allí.

Esa apariencia local puede aumentar la probabilidad de que el usuario responda. No es lo mismo recibir una llamada de un número claramente extraño que recibir una llamada con un prefijo que parece cercano o familiar. Muchas campañas comerciales y fraudulentas se aprovechan de esa confianza inicial.

Con la nueva norma, los servicios de voz por internet quedarán concentrados en el rango 51. Esto no impide todas las llamadas no deseadas, pero sí reduce una vía de confusión.

También se libera numeración fija

El cambio sobre los servicios vocales nómadas también busca mejorar la eficiencia del Plan de Numeración Telefónica. Según el Ministerio, la numeración nómada geográfica tenía un uso muy bajo, por debajo del 5%, y en algunas provincias existía riesgo de agotamiento de la numeración fija.

Por eso, eliminar el uso de códigos provinciales para estos servicios permitirá reservar esos números para líneas fijas convencionales. La resolución contempla un periodo de seis meses para mantener la numeración actual, siempre con autorización de la CNMC.

MLuz Domínguez
Periodista especializada en ciberseguridad y tecnología. Mi enfoque se centra en analizar mundo de las aplicaciones y la seguridad especialmente en redes sociales. Con un interés constante en informar sobre avances, riesgos y sin olvidar la importancia de la prevención, busco compartir información precisa y comprensible para el usuario.

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