La evolución de las aplicaciones de mensajería ya no pasa únicamente por añadir funciones visibles para el usuario. En el caso de WhatsApp, el cambio más relevante se está produciendo bajo la superficie: en la forma en que se almacenan, protegen y gestionan los datos. La plataforma trabaja en un nuevo servicio de copias de seguridad en la nube propio, completamente cifrado de extremo a extremo, que podría redefinir el modelo actual de almacenamiento de chats.
Este movimiento es importante, pues supone romper parcialmente con la dependencia histórica de proveedores externos como Google Drive o iCloud, donde hasta ahora se alojaban los historiales de conversación de millones de usuarios. El objetivo: ofrecer un ecosistema cerrado donde privacidad, control y seguridad estén gestionados directamente por la propia aplicación.
Un cambio de paradigma en la copia de seguridad
Actualmente, las copias de seguridad de WhatsApp dependen en gran medida de infraestructuras de terceros. Aunque estas pueden estar cifradas, el modelo introduce múltiples puntos de exposición: credenciales reutilizadas, configuraciones incorrectas o accesos indebidos al almacenamiento en la nube.
La nueva propuesta de WhatsApp elimina esa fragmentación. Las copias pasarán a almacenarse en servidores propios de la plataforma, bajo un esquema de cifrado de extremo a extremo obligatorio. Esto implica que los datos se cifran en el dispositivo del usuario antes de ser enviados y solo pueden descifrarse en un dispositivo autorizado.
En términos técnicos, ni siquiera la propia compañía podría acceder al contenido de los mensajes almacenados. Este enfoque sigue la misma filosofía que ya aplica al envío de mensajes, pero ahora extendida al almacenamiento persistente.
Para el usuario, esto se traduce en una mayor soberanía del dato: menos intermediarios y un control más directo sobre dónde y cómo se guardan sus conversaciones.
Passkeys: autenticación sin contraseñas
Uno de los elementos más innovadores de este sistema es la integración de passkeys, una tecnología emergente que está reemplazando progresivamente a las contraseñas tradicionales.
En lugar de depender de claves largas —como las conocidas llaves de cifrado de 64 dígitos—, los usuarios podrán acceder a sus copias de seguridad mediante autenticación biométrica: huella dactilar, reconocimiento facial o PIN del dispositivo.
Este sistema se basa en criptografía asimétrica. La clave privada permanece almacenada en el dispositivo del usuario, mientras que la clave pública se registra en el servicio. El proceso elimina vectores clásicos de ataque como: phishing (suplantación de identidad), credential stuffing (uso de credenciales filtradas) y ataques de fuerza bruta.
Además, las passkeys pueden sincronizarse de forma segura entre dispositivos confiables a través de gestores de contraseñas, lo que simplifica la recuperación de datos en caso de cambio de terminal.
Desde el punto de vista de ciberseguridad, este es uno de los avances más relevantes del proyecto: reduce drásticamente la superficie de ataque asociada a la gestión de credenciales.
El problema del almacenamiento: una oportunidad de negocio
Más allá de la seguridad, el nuevo sistema también aborda una limitación práctica que afecta a millones de usuarios: el espacio de almacenamiento.
Los backups modernos incluyen vídeos, imágenes en alta resolución, notas de voz y documentos, lo que provoca un rápido consumo de cuota en servicios como Google Drive o iCloud. En Android, por ejemplo, el almacenamiento de WhatsApp compite directamente con correos electrónicos, archivos personales y otros datos.
La propuesta de WhatsApp introduce un modelo independiente con almacenamiento dedicado exclusivamente a chats. Según las primeras filtraciones de las que informa WABetainfo, el sistema incluiría:
- Un plan base gratuito de hasta 2 GB
- Un posible nivel premium vinculado a suscripciones (como WhatsApp Plus)
- Un plan ampliado de hasta 50 GB por aproximadamente 0,99 dólares mensuales
- Compatibilidad opcional con servicios externos para quienes prefieran mantener el modelo actual
Este enfoque no solo mejora la experiencia de usuario, sino que abre una nueva vía de monetización para la plataforma. En lugar de depender únicamente de servicios empresariales o integraciones, WhatsApp podría generar ingresos directos a través del almacenamiento seguro.


































