El aumento de los (ciber)mercados negros y el auge de las critomonedas y los fraudes asociados a ellas, han sido algunos de los factores que han colocado los datos del cibercrimen a nivel mundial en cifras de vértigo. Así lo revela el informe realizado por McAfee en colaboración con el CSIS, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Este estudio a nivel internacional ha investigado en el impacto de los delitos a través de internet en la economía global. El cibercrimen cuesta alrededor de 600.000 millones de dólares a nivel mundial, lo que supone el 0,8% del PIB global.

Un aumento considerable teniendo en cuenta que en anterior estudio, llevado a cabo en 2014, la cifra era de 445.000 millones de dólares. Los factores del crecimiento, según los autores se encuentran en “la capacidad de los ciberdelincuentes de adoptar de forma rápida las nuevas tecnologías, la facilidad para involucrarse en ciberdelitos y la creciente sofisticación de la actividad financiera de los cibercriminales de primer nivel”.

La criminalidad es más eficiente, menos arriesgada, más rentable y más fácil de llevar a cabo que nunca”, apunta Steve Grobman, Chief Technology Officer en McAfee. Como ejemplo, el ransomware as a service, es decir, ciberataques que pueden ser subcontratados a proveedores especializados que operan en la nube. “Si añadimos a estos factores la aparición de criptomonedas que facilitan la monetización rápida y minimiza el riesgo de arrestos, el resultado es esta cifra de cibercrimen”, sostiene el experto de la firma.

Según el informe, las mayores pérdidas por cibercrimen estén localizadas en los países más ricos. Sin embargo, los países con las mayores pérdidas (en relación al porcentaje de ingreso nacional) son los que cuentan con un nivel medio de digitalización, pero sin competencias suficientes en ciberseguridad.

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