El tema de la seguridad en internet es uno a los que más debemos prestarle atención debido a que hoy en día nuestras vidas están estrechamente ligadas a la red. Utilizamos el banco a través de la web, nuestros correos electrónicos contienen parte importante de nuestra vida y hasta tenemos asistentes virtuales que nos recuerdan las tareas que tenemos que hacer en el día. Hemos llegado a un punto en el que cuando no tenemos conexión, no funcionamos tan bien. Y las contraseñas forman parte importante de todo este “entramado”.

Para recordar mejor tus contraseñas, puedes relacionarlas con momentos de tu vida

Además de todo lo mencionado anteriormente, muchas personas también utilizan internet como manera de ganarse la vida. Si tú todavía no lo haces, puedes aprender cómo vivir de opciones binarias. Aunque no son la única manera en que podemos ganar dinero por internet. Hay personas que lo hacen ofreciendo sus servicios en línea, otros tienen tiendas, algunos comercializan con criptomonedas, en fin, las opciones son prácticamente infinitas. Pero en la web no estamos presentes solamente aquellos con voluntad de ganar dinero honradamente, sino que también hay una buena cantidad de criminales esperando que alguien se descuide para aprovecharse.

Aquí es donde entra en juego la seguridad que nos procuramos nosotros mismos a través de nuestros canales de prevención los cuales pueden ser:

– Antivirus de calidad.

– Elegir muy bien los sitios en donde dejamos nuestros datos.

– Siendo consciente de la información que compartimos a través de las diferentes plataformas.

– Asegurándonos de colocar contraseñas fuertes.

Vamos a enfocarnos en este último punto. En la actualidad ya la mayoría de los sitios webs muestran algunos requisitos que deben tener las contraseñas para que se las puedas considerar como seguras. Aun así, hay personas que después de crearlas, las anotan en su libreta de direcciones, o en las notas de su dispositivo móvil, haciendo mucho más fácil para cualquier persona ajena el tener acceso a las mismas.

Es cierto que con el montón de requisitos que se piden para que la contraseña pueda ser aceptada, ya luego nos cueste recordarla. Si esto te pasa a ti, no te preocupes porque no eres el único. Pero tomando en cuenta que esa acción puede traernos diversos problemas, mira a continuación algunos consejos para que la gestión de tus contraseñas pueda ser más afectiva:

1.- No uses la misma contraseña para todo: no importa lo complicada que sea la palabra que uses y los caracteres que incluyas en la misma. Si la usas en más de dos lugares, esa contraseña está peligrando.

La recomendación es que prefieras tener una contraseña distinta para cada sitio web. Así evitarás que un posible hackeo pueda afectar más de una plataforma y te perjudique más de la cuenta. Si crees que tu memoria no da lo suficiente como para hacer esto, ejercítala con estos ejercicios para la agilidad mental.

2.- No necesitas ser demasiado rebuscado: para tener una contraseña robusta no necesitas mezclar letras y caracteres especiales como si se tratara de un serial de carrocería. Prefiere palabras que sean sencillas de recordar para ti pero que otras personas no se imaginarían usándolas. Te sorprendería la cantidad de gente que tiene entre sus contraseñas cosas como arroz1con2LECHE* y nunca en la vida han sido hackeados.

Para que puedas recordar mucho mejor tus contraseñas, relaciónalas con momentos de tu vida, con cosas que te agraden, con situaciones que sean fáciles de recordar por las conexiones en tu mente pero que no sean demasiado obvias. En vez de colocar como número la fecha de tu cumpleaños como la mayoría hace, usa tu talla de zapato, la versión de un videojuego que te guste, hay muchísimas opciones y las menos obvias, las que pueden parecer tontas y hasta risibles, son las más seguras

3.- Apóyate en la doble autenticación: para mejorar la seguridad de tus contraseñas, usa la doble autenticación, la cual se encarga de blindar aun más la información a tu cuenta. Algunas plataformas tienen el segundo paso de la autenticación el enviar un código por mensaje a un número que esté registrado, una clave extra por correo o responder algunas preguntas personales previamente establecidas.

Este segundo paso es para cerciorarse de que la persona que haya ingresado la contraseña sea efectivamente el titular del perfil en la plataforma y no alguien que se haya hecho con la misma de formas fraudulentas.

4.- Elimina los historiales y cookies: así evitas dejar tanto rastro en Internet que pueda ser usado luego en tu contra. Sobre todo, cuando utilizas ordenadores que no sean propios. Si haces uso de máquinas en lugares públicos o en redes de WiFi abiertas, debes ser muy celoso al momento de colocar información personal en formularios.

De hecho, es preferible si no tienes más opción que hacerlo, no te olvides de eliminar inmediatamente después todo el historial de navegación y las cookies antes de cerrar las ventanas.

5.- Utiliza aplicaciones: hay otras herramientas que te pueden ayudar en la gestión de tus contraseñas y que también son muy útiles porque hacen que no dependas exclusivamente de tu memoria o de estrategias analógicas para administrarlas.

Asimismo, este tipo de aplicaciones como Keeper, 1Password, Dashlane, Riddler, PasswordBox, entre otras, también cuentan con sistemas de seguridad para que tú seas el único que tenga acceso a las mismas cada vez que lo requieras.

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