Un estudio de Kaspersky Lab ha preguntado a los estudiantes españoles acerca de su futuro tras la universidad. Curiosamente, el 31% considera que se están formando para un trabajo que todavía no existe o es incipiente.

Es una realidad que los avances en tecnología, como la inteligencia artificial o la robótica, están permitiendo una rápida evolución de los trabajos desarrollados por las personas. Los roles tradicionales están cambiando en todo tipo de sectores, desde la medicina hasta la agricultura, en los que el big data, el análisis de datos o el Internet de las Cosas está transformando radicalmente la forma de trabajar.

Entre los futuros empleos que los estudiantes consideran que se están preparando son, entre otros, el de telecirujano, especialista en interacción con robots o arquitectos de realidad aumentada.

Tecnología, el denominador común 

Aunque algunos de esos trabajos no requieren una formación eminentemente tecnológica, sino que pueden estar basados en la psicología o el diseño gráfico, el denominador común de todos los empleos del futuro es su relación directa con las nuevas tecnologías y su evolución.

Por ejemplo, en el caso de los telecirujanos, los expertos en cirugía ya no necesitarán estar presencialmente en el quirófano para atender a los pacientes. Podrán operar de forma remota sin tener que estar físicamente, usando máquinas preparadas para ello. De hecho, no es una profesión que aún no exista, porque el primer caso de telecirugía tuvo lugar en 2001 entre Estados Unidos y Europa.

Los especialistas en interacción entre humanos y robots, serán los profesionales que se encarguen de la compleja convivencia entre las personas y los robots, y enseñarles a comunicarse de forma efectiva con las máquinas.

La realidad virtual y aumentada, una de las tecnologías que más ha despuntado los últimos años, también podría ser otro de los núcleos de las profesiones del futuro. Por ejemplo, arquitectos de realidad aumentada que se encarguen de mapear los modelos tridimensionales de un futuro edificio.

La impresión en 3D podrá crear, en su caso, diseñadores de moda especializados en crear modelos y prendas específicos para estas máquinas, que los usuarios podrán descargar y fabricarse ellos mismos desde casa.

Y precisamente en los hogares, cada vez más inteligentes, se crearán verdaderos ecosistemas llenos de sensores y dispositivos IoT. Para un correcto desarrollo de esas casas inteligentes surgirán profesionales en este ámbito.

Los analistas de Kaspersky señalas asimismo la necesidad de que todas estas especialidades tengan también como base la ciberseguridad, al estar precisamente la tecnología imbricada en ellas. Tanto en la salud conectada, como cada uno de los dispositivos IoT, deberán (y deben) contar con la protección adecuada para vivir un futuro digital lo más seguro posible.

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